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Tiempo vivido

Salarios y confrontación

Rodolfo Esparza Cárdenas

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Desacostumbrados a que cada poder ejerza su potestad conforme estípula la Constitución, dado que el ejecutivo imperaba sobre los otros dos; hemos visto discrepancias entre el ejecutivo y legislativo, cosa incomprendida puesto que las cámaras tienen mayoría aplastante del mismo partido que el del Presidente y hay evidencia del auto sometimiento al deseo del Jefe. 

Por tanto se presume que, la discrepancia no tuvo que ver con posturas ideológicas, o políticas, sino simplemente una avanzada de iniciativas no acordadas y actuadas bajo la ilusión de que los poderes ejercerían sus facultades libremente. 


La segunda ha sido entre el legislativo y el judicial, aunque no deja de participar el ejecutivo, puesto que los legisladores estaban instrumentando una promesa de campaña del hoy presidente. 

No sabemos si la discrepancia es ideológica, aunque sí política porque los magistrados fueron ungidos bajo el patrocinio del PAN y del PRI; pero el motivo de la resistencia que se antoja contrarrevolucionaria, no tiene que ver con principios republicanos; sino con la banalidad de los sueldos que les serían reducidos a los trabajadores del poder judicial; ahí está la resistencia porque el legislativo tácitamente aceptó la medida y desde luego también el ejecutivo de donde proviene la iniciativa. 


Vivir fuera del presupuesto o no estar subido al carro de la revolución eran dichos que significaban el peor error. 

Y claro que hubo abusos que fueron cada vez mayores al fijarse sin contrapeso ellos mismos los salarios de diputados y senadores; y avalar los que se adjudicaban igualmente sin control los del ejecutivo y el judicial. 

La justificación de los altos sueldos de los magistrados y otros funcionarios era desalentar la corrupción, es decir, para que no vendieran sus decisiones al mejor postor; pero esa complacencia nunca eliminó la práctica; todos sabemos que no hay jueces ni magistrados federales o estatales pobres; los habrá discretos tal vez pero no pobres, y aunque ganan muy bien no resistirían una verdadera auditoria a su riqueza. Igual los diputados y senadores se volvieron la clase dorada por todos los privilegios que se adjudicaron. 

Por eso la iniciativa, aunque un poco voluntariosa, especialmente al fijar el tope, encuentra total respaldo ciudadano. Es una lucha que tienen perdida.

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