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Domingo , 24.06.2018 / 06:31 Hoy

Tiempo vivido

Machismo mexicano

Rodolfo Esparza Cárdenas

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El asunto de la igualdad para la mujer mexicana, ha tenido un largo camino; se han planteado cada vez nuevas metas aún cuando la primera pese a los discursos políticos e instrumentos legales, sigue siendo la tarea pendiente. Pesa en ello nuestra cultura con raíces profundas en las naciones prehispánicas, donde la mujer ya estaba en un segundo plano aunque en la mitología tuviera figuras destacadas asociadas a la fertilidad y la vida.

La conquista vino a reforzar este desequilibrio, no sólo por las características de la cultura hispánica, sino porque aquí se construyó otra cara en función del carácter de dominación que se asumió en el encuentro de los dos mundos. Sánchez Albornoz dice: “España vino a las Indias con espíritu de cruzada y de rapiña, con la cruz en alto y la bolsa vacía, con codicia de riquezas y de almas y con la civilización y libertad occidental que habrían del crear el mundo de hoy, en la punta de las espadas y las lanzas”. Su deseo de posesión tenía el tamaño de sus limitaciones y esta combinación fue fatal para las mujeres indígenas y sus hijos mestizos.

Afirma Santiago Ramírez que la valoración que hizo el español de la mujer indígena fue negativa; la mujer fue devaluada en la medida que se identifica con lo indígena. Por eso la mujer es objeto de conquista y posesión violenta y sádica, su intimidad es profundamente violada y hendida. Escribió Octavio Paz: las mujeres son seres inferiores porque al entregarse se abren. Su inferioridad es constitucional y radica en su seno, en su rajada, herida que jamás cicatriza… toda abertura de nuestro ser entraña una disminución a nuestra hombría.

Por eso el mexicano no puede ser un “rajado”, si se rajara, se equipararía a la mujer y más a la mujer indígena, madre del mestizo quien pulió esos conceptos devaluatorios hacia la mujer para favorecer su machismo. Aún en estos días las reminiscencias de esos sentimientos son parte de la educación familiar, donde se reproduce esa maquinación devaluatoria favorecida por las propias madres. Por eso, no es plena la igualdad y el mexicano ha inventado nuevos estadios a conquistar por las mujeres: equidad, paridad, y al irlo consiguiendo elevará sin duda la vara, en lugar de aceptar que la mujer tiene exactamente los mismo atributos del hombre, y más. Aquí está el meollo del asunto.


r_esparzac@yahoo.com.mx

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