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Lunes , 25.06.2018 / 01:11 Hoy

Tiempo vivido

La educación incluyente, redescubriendo el hilo negro

Rodolfo Esparza Cárdenas

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El poder legislativo ha aprobado reformas al Artículo 3º Constitucional para llevar a ese nivel, una característica más de la educación en México, la de ser incluyente. Es sorprendente porque los conceptos que definían la educación, nunca fueron discriminatorios en algún sentido, alcance o modo, es decir, excluyente. Las deficiencias en su cumplimiento cabal tienen como ingrediente principal el insuficiente presupuesto y otras causas en la omisión de las autoridades que han ido desvirtuando los servicios con el fin de abaratarlos. Claro, se armó un conjunto de argumentos y políticas bajo la sombra, -no bajo la luz-, de conceptos como la integración grupal o la incorporación social de alumnos con diversos problemas que afectaban sus procesos de aprendizaje y desempeño, comparados con los establecidos en los programas de estudio para estudiantes normales.Así, las Escuelas Normales que preparaban maestros para la educación especial, recibieron poco apoyo. A ello se sumó la detención en la construcción de planteles para atender a los miles de estudiantes que harían uso de estos servicios y se limitó en extremo la creación de nuevas plazas de maestros en el subsistema, desalentando y controlando la inscripción en las escuelas de formación. Para el personal que había sido contratado, y que contaban con distintas especialidades, se pensó en su adscripción en las escuelas ordinarias. Desde luego ahí se recibirían a los alumnos que antes tenían planteles especiales para ser atendidos según su problema por maestros formados específicamente. Resultó así que profesores atendían por ejemplo, alumnos con problemas de audición, lenguaje u otro, por personal que sólo se había especializado en alguno de ellos. Luego, por el crecimiento de la matrícula, esa tarea se trasladó a los profesores formados en educación preescolar o primaria, sin especialización en problemas de aprendizaje, algún síndrome, etc. En fin, así inició esa ruta de discriminación, de exclusión que acarreó otros muchos problemas tanto a padres como a maestros, y desde luego, a los alumnos, imposibles de abarcar aquí. Reitero, el fondo del desastre fue gastar menos a lo largo y ancho del subsistema bajo argumentos, validos sin duda, pero que requerían otras estrategias y momentos de incorporación a la vida social, de quienes presentaban tales problemas considerados de abordaje especial; los cuales, exigirían con el tiempo más inversión, profesionalización docente y cobertura en planteles, equipos, tecnologías y pedagogías de vanguardia. ¿Se corregirá lo anterior con la reforma aprobada, o será nueva demagogia? Ya veremos.


r_esparzac@yahoo.com.mx

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