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Tiempo vivido

Conservadores, no

Rodolfo Esparza Cárdenas

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Con el pragmatismo fatal que vivimos actualmente en el seno de los partidos políticos, viene a colación la fábula de Augusto Monterroso: 


El camaleón que finalmente no sabía de qué color ponerse. Así como ahí inventaron los ciudadanos usar lentes de colores para descubrir su verdadero color, así hace falta el lente de la historia para descubrir el verdadero fondo de los conservadores, derechistas que hoy en día persisten en nuestro país.


El 19 de junio se cumplieron 151 años del fusilamiento de Maximiliano, Miramón y Mejía, un austriaco y dos mexicanos conservadores que lucharon contra los liberales y Juárez, después que un grupo de traidores a la Patria fueron a ofrecerle a Napoleón nombrara un gobernante ante la derrota de los reaccionarios en la Guerra de Reforma. Estos conservadores eran herederos de la ideología de los monarquistas que se opusieron a los libertadores, los centralistas que combatieron a los federalistas y los contrarrevolucionarios que han objetado al Constitución de 1917 y su aplicación, formando para ello al PAN.


Maximiliano, Miramón y Mejía fueron procesados y sentenciados, conforme a la leyes mexicanas que se aplican a quienes atentan contra la independencia nacional. No valieron las intervenciones de gobiernos de Europa y de Estados Unidos, las razones de Víctor Hugo quien un día después del fusilamiento había solicitado el indulto. En el Cerro de las Campanas aquel 19 de junio de 1867 fue el fin de la traición y el inicio de la Restauración de la República.


Esa derecha conservadora y reaccionaria sigue viva, pero el pragmatismo no permite verla con claridad; la contra revolución también, más desde que Salinas declaró que la Revolución era historia y desde entonces se ha desmantelado la consecución de las reivindicaciones al pueblo de México; atentado disfrazado de modernidad contra la independencia nacional al entregar sin beneficios profundos a México las riquezas del país y el trabajo de sus hombres.


Difícil es, ante el abandono de las ideologías, que pese a los que opinan su obsolescencia dan certeza de la visión y misión política de los partidos, saber quién es quién; sólo la intuición que parece gobernar a la reflexión, mantiene hoy la esperanza del pueblo para volver a la ruta de la justicia social que prometió nuestra Revolución, cansado de su traición. 


r_esparzac@yahoo.com.mx

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