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Martes , 21.08.2018 / 13:59 Hoy

Tiempo vivido

Amargo inicio de la Revolución

Rodolfo Esparza Cárdenas

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Entre los ciudadanos no adentrados en la historia de la Revolución Mexicana, son poco conocidos hechos que en el seno familiar tuvo que enfrentar Madero al participar en cuestiones políticas. Primero en las elecciones municipales en San Pedro de las Colonias, luego cuando decidió apoyar a un candidato independiente del “palomeado” por Díaz en el proceso por la gubernatura de Coahuila, en 1909; igual al escribir y difundir La Sucesión Presidencial de 1910; pero principalmente ante la desgarradora realidad respecto a los contingentes rebeldes prestos a iniciar la revolución aquella tarde del 20 de noviembre de 1910, en punto de las 6 de la tarde.

En los tres primeros acontecimientos Madero remontó adversidades sin que haya constancia de que flaqueara en el algún momento, aún cuando tuvo que aguantar los comentarios lapidarios de su abuelo Evaristo Madero, cargados de devaluación a su persona. Madero persistente en sus objetivos, al contrario, logró involucrar en sus planes a la mayoría de sus hermanos varones, primos y parientes lejanos, sobre todo después de la muerte de su abuelo.

Fueron muy pocos los puntos en la República donde se registraron levantamientos de hombres en acato a la fecha y hora asentada en el Plan de San Luis. Madero había planeado entrar por Cd. Porfirio Díaz, hoy Piedras Negras, Coahuila; contaba con un contingente de 300 hombres que había prometido su tío Catarino Benavides.

Otro personaje, Bustamante, había recibido 300 rifles para armar a los hombres que llevaría al sitio. Madero se movilizó a la frontera el día 18; y al punto de ataque Bustamante les dijo que sus hombres estaban en las azoteas listos para apoyar el avance; eso dio mala espina a Madero quien decidió esperar a su tío Catarino.

Al retrasarse fue en su encuentro, extraviándose en el camino hasta que el día 20, a la una de la madrugada encontró a sus hermanos Raúl y Julio. Finalmente llegaron al paraje Las Islas donde se encontrarían con Catarino.

Larga espera porque el tío llegó a las cuatro de la tarde y sólo con diez hombres, esperaron una hora sin resultados mayores. Imposible atacar la ciudad con sólo 16 hombres. Madero decepcionado al extremo se fue a esconder a un rancho cercano, para luego volver a San Antonio, podría decirse literalmente, arrastrando la moral por los caminos polvosos de Texas. Y sin embargo, incendió al país con su Revolución.


r_esparzac@yahoo.com.mx

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