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Lunes , 22.10.2018 / 23:23 Hoy

Columna de Roberto Castelán Rueda

Fiesteros

Roberto Castelán Rueda

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Hasta para eso se “ocupa” tener clase. Saber enfiestarse es todo un arte, a poco creen que nada más es salir en la noche, echarse unos tragos y ya. Lamentablemente la fiesta tiende a desprestigiarse, a volverse una actividad más corriente que común, y de ello tienen la culpa esos mozalbetes cheleros que no son capaces de distinguir entre el glamour de una verdadera fiesta y sus vulgares guateques callejeros.

Deberían darle un mejor uso al feis, pero no, nomás lo usan para chatear, como si sus conversaciones fueran tan interesantes, subir sus horribles videitos con bromas que nomás ellos entienden y citar a sus cuates feisbuqueros y borrachos a sus bacanales callejeros.

La juventud está muy echada a perder. Debe ser por la falta de disciplina en las escuelas y en sus casas. Por eso andan sin rumbo, nomás viendo qué desmanes hacen.

Afortunadamente la policía de Zapopan trae muy bien puestas las pilas, si no, quién sabe cómo hubiera terminado el terrible zafarrancho organizado por esos jovenzuelos sin rienda.

Para que no quedaran dudas, nuestros osados policías sacaron luego, luego sus pistolas y zas, zas, zas, unos cuantos tiros al aire, o ve a saber a dónde y pa’ pronto la asustadera y la corredera de esos vagos.

No que no, en cuanto vieron las pistolas y oyeron los tiros, ahora sí, bien tranquilitos, órale cabrones, pecho a tierra y con las manos atrás, y jálelenle pa’ la Curva pinches fiesterillos callejeros, a ver si aprenden a no estar interrumpiendo la paz social en la que vivimos.

Estos jóvenes descarriados deberían aprender de nuestros diputados a organizar verdaderas fiestas. Deberían imitarles la clase, el orden, la buena música, la corrección con las damas, las buenas bebidas y todas las cosas necesarias para que una fiesta fluya bien acá, como lo requiere la situación.

Nomás habría que ver el ambiente en las fiestas de nuestros diputados. Carajo, hasta se siente uno bien orgulloso de ser representado por estos políticos tan buenos bailadores, con sus camisas desabotonadas, agarradita por aquí, agarradita por allá, una sobadita de pierna, una sobadita de nalguita, caray, eso es saber relajarse para después poder afrontar las delicadas tareas que la nación les tiene encomendadas.

Véase el buen ánimo, el espíritu de camaradería, nadie se andaba peleando las viejas: una para cada uno, como debe ser, ellas bien coquetonas, bien alegres, entusiasmadas, con mucho profesionalismo pues.

Nuestros jóvenes están echados a perder.

Afortunadamente hay policías y honorables diputados preocupados por su futuro.

roberto.castelan.rueda@gmail.com

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