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Lunes , 18.06.2018 / 12:51 Hoy

Columna de Roberto Castelán Rueda

Estrategias

Roberto Castelán Rueda

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Nuestros aciertos, no nuestros errores, nos tienen en esta lamentable situación. Hicimos caso a todas las indicaciones, seguimos al pie de la letra todas las órdenes dictadas a nivel nacional por el Papá Oficial del sexenio y aquí estamos, tratando de explicar lo inexplicable.

Convirtieron a nuestra estrategia en una especie del “gallito inglés”: le quitamos el pico, la cola y los pies, la miramos con disimulo y nos la metimos por allá en donde te platiqué. Nomás para eso nos sirvió.

Obedecimos todo: que guerra sucia, pos guerra sucia. Que compra portadas de diarios, columnas y editoriales en donde se diga que no pagó el predial. Es más, tómale una foto en donde se vea que no está pagando la licencia.

Oiga, pero si no pagó no hay foto. Me vale madre, a ver de dónde la sacas. Y que vaya acompañada de una columna, un reportaje y una encuesta. Ta’ bueno.

Los dos genios gubernamentales de la estrategia de la guerra sucia traían la brújula perdida. Y ni cómo ayudarles. Órdenes son órdenes.

Ah, pero la que estuvo buenísima fue la acordada con el gober de los mexiquenses. Allá sí saben ganar elecciones, nos dijeron. Hasta presidente de la república tienen. Esta no puede fallar.

A ver, tráiganse al payaso. Y ahí está el payaso. Después escondan a ese pintarrajeado. Y va pa’ tras. Luego que saquen de vuelta al payaso con nuevas boletas. Salen boletas con todo y su arlequín. Y después: pos que ya nos cargó el payaso. Valió madres la demoledora. Pinche payaso.

Escuchar el audio nos animó: que traemos en la bolsa a las autoridades electorales. Ya la hicimos, dijimos frotándonos las manos. Y el Papá Coordinador comenzó a dar órdenes a todo el gabinete: a ver, tú y tu gente, se van para allá, tú y la tuya para aquel otro lado, el gordito de educación a coordinar a los del tucán.

El pelón de las suelas rotas ahora sí va a temblar. El triunfo es nuestro, pensamos. Imagínate, ver a puro güey con sueldos de arriba de cien mil pesos y camionetotas chambeando p’al Papá y sus dos asesores, pues quien no se la cree.

Y tómala. Vuelta a la realidad. Si hasta un pinche escuincle nomás con los domingos que le da su papi y una bicicleta nos puso en ridículo.

¿Tendremos que renunciar?

(Esta columna agradece la colaboración involuntaria del gran Armando Jiménez y su obra Picardía Mexicana, libro de cabecera para situaciones como la actual.)

roberto.castelan.rueda@gmail.com

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