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Martes , 16.10.2018 / 13:48 Hoy

Perdón, pero...

Tres años con Francisco (y demasiados con Norberto)

Roberto Blancarte

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Sin pena ni gloria, sin mayor efusión ni difusión pasó el tercer aniversario de la elección de Jorge Mario Bergoglio como obispo de Roma y sumo pontífice de la Iglesia católica. En México, quizás quedamos todos tan agotados con la visita del papa, que ya no tuvimos mayores energías para dedicar una reflexión a su tercer aniversario. O quizás la nota se la llevó el pleito que sigue canalizando el cardenal Norberto Rivera contra el Episcopado y ahora contra el propio papa Francisco, cuyos mensajes y reprimendas pretende desvirtuar. El director de Comunicación Social del Arzobispado, el inefable Hugo Valdemar Romero, dice en carta dirigida al periodista italiano Andrea Tornielli que: "El semanario Desde la fe de la arquidiócesis de México no es la voz oficial ni de la Arquidiócesis ni de su arzobispo, el cardenal Norberto Rivera Carrera". Añade que "los artículos editoriales son la opinión del Consejo Editorial, que preside un servidor, mas no pueden ser atribuidos a la autoría o a la opinión del cardenal Rivera". Muy bien. Aunque la aseveración no es creíble, dado el historial, la estrecha relación y el férreo control que tiene el arzobispo sobre lo que sucede en su jurisdicción, espero al menos que esto sirva para que los periódicos dejen de reproducir las notas de ese semanario, atribuyéndole representatividad mayor de la que tiene. En otras palabras, lo que allí se escribe, no es lo que "la Iglesia", "el Arzobispado" o "el arzobispo" afirman, sino simplemente la opinión de algunos autores-desautorizados, la cual a nadie le debe preocupar ni ser motivo de nota o noticia.

Pero volviendo al papa, aludido en las notas de esas editoriales que acaban de ser devaluadas, la verdad es que el tiempo pasa rápido. Tenía Bergoglio 76 años cuando fue elegido en el cónclave y le faltaba (como le sigue faltando) un pedazo de pulmón. Por lo tanto, él sabía (y sabe) que no le queda mucho tiempo, aunque si Dios le presta vida, nos puede durar todavía muchos años. Pongámosle, con un poco de optimismo, 10 años más, con fuerza decreciente. La pregunta, que muchos se hacen es si Francisco tendrá el tiempo y la fuerza necesarios para que su pontificado deje una marca duradera o lleve a cabo reformas trascendentes, si acaso pretendiera hacerlas. Porque, en cualquier caso, la ventana de oportunidad para realizarlas se hace cada vez más chica. En tres años se han dicho y se han hecho muchas cosas, sin duda. Pero también se pasaron volando y ninguno de estos cambios está garantizado una vez que Bergoglio no esté. Este año que el papa cumple 80, se alcanza un umbral de advertencia.

roberto.blancarte@milenio.com

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