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Domingo , 17.06.2018 / 23:23 Hoy

Perdón, pero...

Europa en cuestión

Roberto Blancarte

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Las preocupaciones de Europa y de México suelen ser diversas y lejanas, aunque compartamos elementos comunes y pese a que todos los problemas terminen por afectarnos, si bien de manera distinta. En este momento, en un lugar como Francia, hay tres problemas ligados entre sí, no necesariamente con causalidad, que constituyen el centro de preocupación de la clase política y de la sociedad en general: las migraciones, el terrorismo y la laicidad. En otras partes le llaman secularización, pero básicamente atañe al tratamiento público de las religiones y a su regulación social.

Las negociaciones entre Europa y Turquía pueden estar disfrazadas de humanitarismo, de protección a los derechos humanos o de preocupación por la suerte de millones de refugiados varados en las fronteras entre Grecia y Macedonia. La realidad es que, ante el débil crecimiento económico y la espuria o abusiva asimilación que se hace entre el fenómeno terrorista y
la migración, nadie quiere abrir la puerta a más migrantes de los que ya se recibieron y que no son pocos. La extrema derecha porque odia a los refugiados, la derecha porque tiene temor a las consecuencias sociales y económicas, la izquierda porque sabe del costo político que tienen y la izquierda radical porque teme que los valores republicanos se pierdan.

La cuestión migratoria o de refugiados no debería ligarse al terrorismo y, sin embargo, la mayoría de la gente se preocupa porque hay un fuerte elemento civilizacional en las causas que generan los atentados. Aunque muchos de los terroristas de ISIS nacieron en Gran Bretaña, Francia o Bélgica, lo cierto es que el Islam radical o fundamentalista es visto, no solo como el elemento aglutinador de los resentimientos de estos hijos de migrantes, sino también como algo extraño a la tradición europea. De allí que haya dificultades para concebir a Turquía dentro de la Unión Europea, a pesar de que dicho país mayoritariamente musulmán (aunque laico) ha dado muestra en más de una ocasión de compartir los valores del mundo occidental.

Por todo ello, la discusión en Francia y buena parte de Europa acerca de la laicidad no es menor. Y en los últimos meses el debate entre diversas corrientes laicistas ha resurgido. No solo porque la extrema derecha pretende apropiarse de un concepto, que más bien era libertario, para convertirlo en xenófobo, sino porque entre los defensores de una laicidad abierta y partidarios de una laicidad radical republicana las líneas se confunden, aunque antes parecían ir de la mano. La crisis del velo islámico alrededor de la escuela pública y la del terrorismo reciente, hicieron estallar esta aparente unidad.

roberto.blancarte@milenio.com

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