• Regístrate
Estás leyendo: El Papa, Cuba y Estados Unidos
Comparte esta noticia

Perdón, pero...

El Papa, Cuba y Estados Unidos

Roberto Blancarte

Publicidad
Publicidad

Para decirlo en pocas palabras: el viaje del papa Francisco a Cuba y Estados Unidos tiene que ver más con política que con religión, aunque desde la perspectiva de la Santa Sede ambas están unidas. No tiene sentido por lo tanto buscar una interpretación religiosa o incluso pastoral a este periplo. De lo que se trata, para Francisco, es de volver a posicionar a la sede pontificia como un actor político internacional relevante, con capacidad para incidir en los acontecimientos más importantes de nuestra época.

Para la Santa Sede, desde hace muchos siglos, comenzando en la época romana, la política y la religión van de la mano. De otra manera no se entendería por qué una Iglesia (la católica) necesita tener un Estado soberano (el de la Ciudad del Vaticano) para poder cumplir con su misión, que es la de difundir los evangelios. Pero la Iglesia de Roma sabe que si fuese una institución religiosa como todas las otras, no tendría la capacidad política para hacer avanzar su presencia, no sería necesariamente recibida por reyes y presidentes. Su mensaje religioso requiere por lo tanto de una presencia y una representación política, para poder ser transmitido y escuchado, con los alcances que ahora tiene. Por lo tanto, lo que el papa Bergoglio vaya a decir, en Cuba y en Estados Unidos, tendrá eco más por su contenido político, que por el estrictamente religioso. Francisco no va a Cuba a defender a los disminuidos católicos y tampoco a los perseguidos opositores del régimen. No es esa su misión, en este momento, aunque sabe que su presencia va a permitir un relajamiento de los controles sobre la institución católica. Tampoco es su objetivo convertir a los protestantes norteamericanos, ni promover el fortalecimiento de la comunidad católica en Estados Unidos. Su mensaje será político, pues su objetivo es reposicionar a la Santa Sede como un actor político internacional, que no tiene un verdadero ejército ni divisiones blindadas, pero es capaz de utilizar su autoridad moral para frenar o impulsar iniciativas internacionales.

De esa manera, en este viaje, el mensaje está en la propia agenda de encuentros, más que en los discursos y homilías. El Papa se encuentra con el presidente Raúl Castro y luego con Fidel, además de la cúpula política cubana. En Estados Unidos se encontrará con el presidente Obama, con el Congreso y con las Naciones Unidas. Es otra manera de decir "aquí estamos, somos un actor político internacional y pueden o deben contar con nosotros para la construcción del nuevo orden mundial". Por eso México no le interesa.

roberto.blancarte@milenio.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.