• Regístrate
Estás leyendo: Victoria y expectativas
Comparte esta noticia
Viernes , 14.12.2018 / 11:23 Hoy

Columna de Roberto Blancarte

Victoria y expectativas

Roberto Blancarte

Publicidad
Publicidad

El tamaño de la victoria es directamente proporcional al de las expectativas que la próxima Presidencia de Andrés Manuel López Obrador ha generado. Por lo mismo, la responsabilidad es enorme. De ahí la insistencia del candidato victorioso de que no les va a fallar a todos aquellos que depositaron su confianza en él como el motor principal de un cambio. Y ese cambio, lo reiteró el día que ganó, se centra en la eliminación de la corrupción y de la impunidad, pero de ahí se desprenden o se conectan otros males que también pueden ser atacados, aunque costará trabajo eliminarlos e incluso reducirlos, como la inseguridad y la violencia, la falta de oportunidades y la pobreza. Me parece que, si de eso se trata, todo mundo, haya votado o no por él, debe otorgarle el beneficio de la duda y apoyarlo, a él y a su gabinete, a cumplir tales objetivos. Pero eso depende de la inteligencia de ambos lados. Es decir, si la coalición Juntos Haremos Historia tuvo más de la mitad de los votos, y por lo tanto de las voluntades de los ciudadanos mexicanos, sería un error volver a caer en la antigua lógica priista del carro completo. En suma, el éxito o fracaso de la próxima administración dependerá también en buena medida del apoyo de la otra mitad de nacionales que prefería opciones políticas distintas y que no solo no ha desaparecido, sino que puede pavimentar u obstaculizar el camino de las reformas o los necesarios cambios.

Hay, en otras palabras, muchas formas de apoyar a un gobierno: desde adentro, desde afuera y como oposición. No todos, incluso entre los que votaron por AMLO, están dispuestos a entregarle un cheque en blanco al hoy virtual Presidente. Y con justa razón. En primer lugar, porque el candidato prometió todo, pero no dijo cómo. En segundo, porque precisamente en el cómo está la clave de todo. Por ejemplo, ¿cómo le va a hacer para eliminar o reducir la corrupción o cómo le va a hacer para reducir la inseguridad y la violencia? O más concretamente, ¿cómo le va a hacer para reducir el precio de la gasolina, sin generar un déficit? Pero por la misma razón, desde adentro o desde afuera, habrá que ayudar al próximo gobierno a no equivocarse. Si no es así, la luna de miel se acabará más pronto que tarde, porque el tamaño de la decepción podría ser también directamente proporcional al de las expectativas generadas, y entonces sí se nos va a aparecer el diablo a todos.

roberto.blancarte@milenio.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.