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Jueves , 18.10.2018 / 19:59 Hoy

Columna de Roberto Arias de la Mora

Ecos del Sexto Informe

Roberto Arias de la Mora

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A qué cifras verificables como criterio principal para evaluar una administración se habrá referido el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, durante su mensaje con motivo de su sexto y último informe de gobierno? Porque si de cifras se trata, ahí están las mil 374 víctimas, entre hombres y mujeres, que en siete años no han sido reclamadas por algún familiar, y cuyo peso aproximado de sus respectivas cenizas se calculó “considerando que en promedio cada bolsa pesa 4 kilos y medio” (MILENIO JALISCO, 27 de agosto).

Si bien las causas de muerte de todas esas víctimas no reclamadas son muy diversas y estamos lejos de disponer de condiciones suficientes para verificar la información para conocer con certeza, en cada uno de los casos, si tales muertes fueron el fatal resultado, producto de omisiones o deficiencias imputables al desempeño de alguna administración pública. Lo que si pudimos verificar durante la semana pasada, fueron los dos hechos violentos que volvieron a cimbrar la conciencia cívica con las siempre lamentables muertes de cuatro policías de Guadalajara y dos más de Zapopan, y que irremediablemente habrá que sumar a esas duras estadísticas de muertes con violencia, ante las que ni el propio presidente Peña Nieto, pudo decir algo significativo de su administración en materia de seguridad pública, más allá de reconocer que “no alcanzamos el objetivo de recuperar la paz y la seguridad para los mexicanos en todas las regiones del país” (MILENIO JALISCO, 4 de septiembre).

Definitivamente las políticas de seguridad pública y ciudadana no figuraron del lado bueno –ese mismo que se empeñan en contar los no pocos mensajes transmitidos por radio y televisión– dentro del balance presidencial. Ciertamente, durante el mensaje presidencial se recordó que, desde el 2014, se promovió una reforma constitucional para establecer 32 policías estatales “únicas, sólidas y confiables” en las entidades federativas que no prosperó, y el Presidente dejó en claro que sigue “convencido de que el fortalecimiento de las policías locales es indispensable para lograr un auténtico estado de derecho” (MILENIO JALISCO, 4 de septiembre). Sin embargo, otra vez las cifras acerca de las policías, mismas que pueden ser verificadas en la obra publicada en 2017 bajo el título ¿Y ahora qué? México ante el 2018, dejan muy mal parada a la administración federal saliente, al menos respecto de las estrategias de implementación que se siguieron durante los últimos seis años, en aras de ese pretendido fortalecimiento de las policías locales al que se refirió el presidente Peña Nieto, y que se convirtió en la principal asignatura pendiente de su administración.

roberto.arias@coljal.edu.mx



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