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Miércoles , 17.10.2018 / 06:57 Hoy

Columna de Roberto Arias de la Mora

Una combinación explosiva: redes sociales, alcohol y policías

Roberto Arias de la Mora

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Ante la afortunada coincidencia que significó el que MILENIO JALISCO decidiera otorgarle las ocho columnas a la noticia sobre el presunto abuso cometido por elementos de seguridad pública de Zapopan durante un operativo contra una “megafiesta”, el mismo día en que fue publicada, en este espacio, mi opinión sobre la pretendida legalización del consumo de la mariguana en la entidad, me parece que es una inmejorable oportunidad para abundar sobre los riesgos sociales que se correrían en caso de que tal iniciativa prosperara.

Como bien recordarán mis amables lectores, la semana pasada opiné que un mal definitivamente no puede erradicarse con otro mal. Me referí a ese argumento que gusta mucho a los promotores de la iniciativa de la legalización del consumo de la mariguana, para justificar tal medida bajo la idea de representar una alternativa para responder a los desafíos de la seguridad pública, sin criminalizar a los consumidores de mariguana. Tal postura bien podría resumirse de la siguiente manera: frente al fracaso de la prohibición, tolerancia regulada es la opción.

Me parece que el caso de la “megafiesta” nos viene como anillo al dedo para evidenciar los riesgos que suelen ser propiciados por esa lamentable tolerancia cultural que impera en nuestra sociedad sobre el excesivo consumo del alcohol. Por las declaraciones del joven “anfitrión” Alejandro Chassin sabemos que fue la presencia de alcohol –una botella arrojada a una patrulla– el factor detonante de los lamentables sucesos que terminaron con la detención de 281 personas (MILENIO JALISCO, 20 de agosto).

Siguiendo las declaraciones en torno a este lamentable acontecimiento (MILENIO JALISCO, 19, 20 Y 22 de agosto), me parece muy bien que las autoridades competentes busquen esclarecer lo ocurrido aquella noche. Es lo que corresponde. Como sociedad no debemos esperar algo distinto de parte de nuestras autoridades.

No obstante, el caso de la “megafiesta” también constituye un inmejorable botón de muestra de las nefastas consecuencias de esa subcultura permisiva que se ha venido asentando en nuestra sociedad, frente a los comportamientos sociales adictivos que, desafortunadamente, van en aumento entre nuestros jóvenes. A quienes somos padres de familia, más nos valdría reflexionar con seriedad el papel que estamos jugado en la formación de nuestros hijos: ¿realmente los estamos equipando con los valores que les permitirán prevenirse de la amenaza del exceso en cualquier ámbito de su vida? Visto así, más que regular la tolerancia en el consumo de mariguana ante el fracaso de su prohibición, toca más corresponsabilidad social en su prevención.

roberto.arias@coljal.edu.mx

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