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Martes , 25.09.2018 / 12:55 Hoy

Artículo mortis

Votando con balas

Roberta Garza

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No hacen distingo de partido, de ideología, de procedencia o de trayectoria; el único rasero parece ser la lealtad o deslealtad a la causa. Y no hablo de Morena, sino del narco, que ha optado por votar por anticipado y con balas en una centena de ocasiones a lo largo y ancho del territorio nacional.

Desde septiembre de 2017, cuando más o menos arrancaron las precampañas de la elección en ciernes, 110 precandidatos, candidatos o funcionarios públicos, sobre todo en ámbitos municipales, han caído asesinados por el crimen organizado. Los más recientes, en Puebla y en Oaxaca, han llevado el número de mujeres políticas ejecutadas a 17; en Puebla las encontraron dentro de su auto, en la carretera por donde circulaban después de un evento de campaña, bañadas a tiros. En Oaxaca, los balazos fueron saliendo de un bar, en pleno centro de Juchitán.

Esto sucede hoy desde Baja California hasta Quintana Roo sin que nadie a escala federal o estatal haya podido o querido ponerle un alto. Entre nuestro generalmente deficiente periodismo —encima, amenazado, con su propia larga lista de censuras letales— y el hermetismo o la incapacidad de nuestras autoridades, las razones precisas de esta ola de ejecuciones, cuadruplicadas en esta temporada electoral, son quizá sospechadas pero en concreto desconocidas: lo único evidente es que los capos han dispuesto que los caídos no ocupen puestos políticos en sus comunidades. ¿Por incorruptibles? Quizá, en algunos casos, aunque también porque apoyan al cártel contrario, porque no quisieron aprobar la remodelación del nuevo negocio de la novia en turno o porque no cumplieron lo pactado con los verdaderos poderes regionales.

Salvador Rangel, obispo de Chilpancingo-Chilapa, se hizo famoso por haberse reunido con los mandamases de la amapola serrana y luego afirmar, feliz, que los capos le prometieron no meterse en las elecciones ni volver a matar políticos —siempre y cuando no anden repartiendo despensas, hagan obras y cumplan lo que prometen—, luego de haber asesinado a 18 en Guerrero. Este jueves pasado, otro candidato a regidor fue ejecutado, a las 3 de la tarde, en pleno Acapulco.

Imparable, el panteón de las malas ideas disfrazadas de buenas intenciones.

Twitter: @robertayque

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