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Jueves , 18.10.2018 / 09:13 Hoy

Artículo mortis

Quemando libros

Roberta Garza

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El 12 de febrero de 1959 el presidente López Mateos creó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos. Percibidos por la Iglesia y por sus acólitos en el PAN y la Unión Neoleonesa de Padres de Familia como inadecuados para la virginidad intelectual de las criaturitas, el 2 de febrero de 1962 cerca de 150 mil almas tomaron la plaza al grito de "¡Quieren adoctrinar a nuestros hijos y llevárselos a Cuba! ¡México sí, comunismo no!". Cuando el gobernador Eduardo Livas salió al balcón del palacio de gobierno, las campanas de la vecina iglesia del Sagrado Corazón repicaron por todo lo alto en su mejor esfuerzo para silenciarlo.

Curiosamente, los argumentos esgrimidos entonces por la reacción confesional —y por las casas editoriales a punto de perder un jugoso negocio— se parecen mucho a los que hoy espetan los detractores de la reforma educativa: que la imposición fue arbitraria y que el mismo material "no podía emplearse indistintamente con alumnos de escuelas rurales, urbanas o particulares, diurnas o vespertinas". La SEP de entonces reiteró la obligatoriedad de los textos —no así la exclusividad—, y advirtió que los maestros que trataran de impedir su uso "se exponían a cárcel, multa, destitución e inhabilitación". A las escuelas particulares se les recordaba la posibilidad de retirarles la concesión.

Cincuenta y cuatro años más tarde, la Unión Neoleonesa de Padres de Familia, el PAN y la Iglesia atacan de nuevo; esta vez para censurar cualquier asomo de educación sexual que apunte más allá de la monogamia heterosexual en posición de misionero y nunca en domingo. El secretario de Educación, Aurelio Nuño, tuvo que salir a decir que las páginas que hablan de autoerotismo, anticoncepción e identidades sexuales alternativas que cita la presidenta de la unión, Luz María Ortiz, como causantes en los niños de "tristeza, miedo, enojo", no pertenecen a la SEP: "Las imágenes que están circulando no provienen de libros que se utilizan en las escuelas de la SEP y la presente administración no ha impreso ni distribuido los libros que las contienen".

No importa: la comandanta Yanira Gómez, diputada local por el PAN, llamó a quemar los libros y tomar las escuelas. Ortiz fue más mesurada, pidiendo solo que "se arranquen las páginas con contenido del cuerpo humano, sexualidad y métodos anticonceptivos". Y es que, dice, ellos respetan a las personas con otras preferencias, pero "no queremos empezar a desviarnos como país... no vamos a permitir que nos impongan ideologías de género". Al final, pide pensar en los niños: "Estamos atentando contra su inocencia y su pureza".

Por mi madre, bohemios, que los años sí pasan en balde.

Twitter: @robertayque

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