• Regístrate
Estás leyendo: Prietos vs. pirrurris
Comparte esta noticia
Miércoles , 12.12.2018 / 14:24 Hoy

Artículo mortis

Prietos vs. pirrurris

Roberta Garza

Publicidad
Publicidad

Es un debate en falso: Anaya el panista es catalogado como de derecha, mientras el morenista López Obrador se dice de izquierda, aunque ambos compartan los mismos pruritos confesionales ante, entre otros, los modelos familiares heterodoxos, los derechos reproductivos y la legalización de la mota. José Antonio Meade abandera al PRI, el mismo partido de Salinas de Gortari que también se dice de izquierda y que hasta pertenece a la Internacional Socialista, sin que ninguno de los anteriores asegunes le haya impedido hundir a México en la corrupción, el clientelismo, la opacidad y el autoritarismo que tanto denuncia AMLO, a pesar de aglutinar Morena hoy al más rancio tricolor, desde Muñoz Ledo y Bartlett hasta Fausto Vallejo y Ángel Aguirre, sin olvidar las recientes afinidades electivas de los líderes sindicales que se hicieron obscenamente ricos manteniendo por décadas a sus trabajadores bajo el yugo de la dictadura priista: Elba Esther Gordillo y Napoleón Gómez Urrutia. De las disonancias entre el discurso morenista y las trayectorias de Esteban Moctezuma, Alfonso Romo o Lino Korrodi, ni hablemos, y todavía falta ver dónde carajos ubicamos a Cuauhtémoc Blanco.

Nadie en su sano juicio puede defender a la cleptocracia tricolor. Lo pasmoso es cómo, a contrapelo de las más claras evidencias, hay quien insiste en ensalzar como panaceas a las alternativas: ver a Anaya, o a cualquier panista contemporáneo —incluyendo a la hoy tránsfuga Margarita—, como a un conservador patriota e ilustrado a la usanza de Gómez Morín, es no haber aprendido nada de la presidencia de Fox. Asumir que AMLO es distinto al PRI que lo gestó, o peor aún un reformador republicano que busca el cambio y que va a desterrar la corrupción, es de una ingenuidad tragicómica. Y buena suerte a quien espere ya no digamos independencia, sino siquiera un plan de gobierno, de los variopintos candidatos sin partido.

A pesar de los pesares, eso es lo que hay. Y no habrá mejora posible mientras sigamos encuadrando el discurso en las izquierdas y derechas, buenos y malos, prietos y pirrurris de nuestras fantasías. Ver otra cosa es, como decía Churchill, querer razonar con un tigre teniendo la cabeza entre sus fauces.

Twitter: @robertayque

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.