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Artículo mortis

Dejad que los niños

Roberta Garza

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El Vaticano se prepara para sostener, del 21 al 24 de febrero, un concilio donde discutirá la protección de los niños y los adultos vulnerables contra el abuso sexual clerical. En ese marco el cardenal Joao Braz de Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, admitió en entrevista que el Vaticano conocía desde 1943 la pederastia de Marcial Maciel. Lo novedoso es que lo afirme un cardenal, porque el hecho está plenamente documentado y disponible para quien haya querido darse por enterado.

En la pluma de Fernando M. González, con paréntesis míos, van las muchas ocasiones cuando la Iglesia fue advertida: “La primera fue en diciembre de 1944, cuando el V obispo de Cuernavaca recibió la denuncia del joven Luis de la Isla y de sus padres, pero no actuó en consecuencia... la segunda se dio en el periodo 1948-50, cuando dos jesuitas de Comillas enviaron informes a la Sagrada Congregación de Religiosos; la tercera se dio en 1954, cuando el arzobispado de México pidió informes al legionario Federico Domínguez, el cual habló por primera vez de la adicción a la Dolantina —Morfina— de MM, y el documento llegó a la SCR; la cuarta se dio en 1956, cuando el arzobispo de México (Miguel Darío Miranda) y el VII obispo de Cuernavaca (Sergio Méndez Arceo) enviaron cartas denunciando a Maciel por drogadicción y pederastia (‘actos de sodomía contra jóvenes seminaristas’); dichas denuncias terminaron con la suspensión temporal de Maciel (periodo que la Legión llama, cínicamente, ‘la gran bendición’). La quinta fue en 1962, cuando un farmacéutico de San Sebastián y un sacerdote enviaron denuncias acerca de la compra de drogas e intentos de corrupción a las autoridades por parte de Maciel; la sexta se dio entre 1976 y 1979, cuando dos ex legionarios lo denuncian en Estados Unidos y envían cartas a Roma; la séptima se dio en la prensa, en febrero de 1997 (cuando, en buena parte gracias a las presiones de Alfonso Romo, anunciantes y funcionarios públicos golpearon con todo a los pocos medios mexicanos que se atrevieron a cubrirlo) y siguió con el envío de documentos notariados a las autoridades vaticanas en 1998 por parte de un grupo de ocho ex legionarios; la octava ocurrió en 2005, cuando el nuevo papa (Benedicto XVI) reabrió el caso que en 1999 había bloqueado siendo prefecto de la Sagrada Congregación de la Fe, lo cual provocó la suspensión definitiva de Maciel como superior (que, como el Vaticano no explicó la sanción públicamente, la orden encubrió mintiendo y vendiéndolo como el retiro voluntario de un hombre santo), desembocando en el nombramiento del cardenal De Paolis con el encargo de ‘purificar’ a la Legión de Cristo”.

A partir de esa “purificación”, no pocos legionarios de alto rango han sido descubiertos como abusadores. En todos los casos, cuando la orden se enteró, los movieron de sede y a callar. Con todo, el cardenal Braz aclara que las denuncias históricas “nada tienen que ver con la vida actual de la congregación, que ha seguido un proceso muy bueno”.

A buen entendedor.

@robertayque

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