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Martes , 21.08.2018 / 23:42 Hoy

El mismo de la otra vez

Amar al máximo

Ricardo Segura Montaña

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El miércoles mi esposa y yo, íbamos a asistir a una reunión de matrimonios a los cuales no vemos desde antes de Navidad, en verdad estábamos muy entusiasmados de volver reunirnos. Al medio día, al regresar mi hijo de la escuela, llegó con unos boletos invitándonos a asistir esa misma noche a una conferencia auspiciada por su colegio, el título de la conferencia era “Amar al Máximo”, no pude decir que no, pocas veces recibo una invitación como esta de parte de mi hijo, me hice un poco del rogar pero acepte cambiar de planes, es su último año de preparatoria.No estaba lleno el lugar, pero había bastante gente, a diferencia de otros años, asistí con toda la intención de aprender y sacar el mayor provecho, así que me fui con mi esposa hasta la primera fila, me llamó la atención un joven alto, larguirucho y desaliñado que parecía se encargaría del sonido y el equipo de cómputo, mi sorpresa fue grande al momento que anunciaron al conferencista, era el joven que había llamado mi atención.La conferencia en sí, supero por mucho mis expectativas, la juventud del expositor no le estorbo para nada, al contrario, fue muy gratificante escuchar una cátedra sobre sexualidad y la forma en que los padres debemos de enfrentar este asunto con los hijos, desde sus primeros años hasta la adolescencia.Tengo 57 años, durante la mayor parte de mi vida en matrimonio, tuve dudas acerca de si la vida sexual con mi esposa había sido la adecuada, la correcta, ayer se me despejaron muchas dudas, ayer fui consciente de que mi vida sexual ha sido grandiosa, maravillosa y reconciliadora.Nuestra generación, vivimos una época en la cual reinaba el tabú, yo supe que entre los niños y las niñas había diferencias físicas hasta los cinco o seis años, me quedé impactado además de recibir una regañada sumamente escandalosa por “ver con malos ojos” cuando le cambiaban el pañal a una prima.En sexto de primaria tuve mi primer contacto con la pornografía, mis Papás, nunca me hablaron de sexo, de hecho ningún adulto lo hizo, la característica sobre este tema, era la represión.La represión, es como una olla exprés. La presión reprimida, tarde o temprano estalla, eso sucedió hace algunos años llevándonos de la represión al libertinaje, tan malo uno cómo el otro.Nos dio pistas muy sencillas sobre la importancia de la sexualidad en el matrimonio, tan sencillas que parecen absurdas o fuera de lugar, por ejemplo; “el matrimonio debería de ser la prueba de que Dios existe”.Cuando dos personas deciden unirse LIBREMENTE, darse el uno al otro TOTALMENTE, ser siempre FIELES y buscar ser FECUNDOS, es porque entre ellos hay más que una atracción, hay amor y Dios, es amor.“Es un error pensar que mi esposa o esposo me van a dar felicidad”, en los votos matrimoniales nunca dices “prometo hacerte feliz en lo próspero y en lo….”, en esta vida, solo somos compañeros para recorrer el camino juntos. Que grandioso sería escuchar a mi hijo decir; “quiero ser un esposo como lo es mi Papá”, a la hija decir; “quiero ser una esposa como mi Mamá”.


rsegura57@gmail.com

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