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Sábado , 20.10.2018 / 13:25 Hoy

Columna de Ricado Salazar

Los perdimos (y perdimos)

Ricardo Salazar

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Esta semana es triste para la Zona Metropolitana de Guadalajara. Y es que veremos cómo la ciudad se convierte en una especie de Walking Dead. Seres geniales que se dedicaban desde la sociedad civil a querer cambiar al mundo, se integrarán a las filas de los nuevos gobiernos municipales del Partido Movimiento Ciudadano se convertirán en zombies y departirán alegres con los que antes decían combatir.

Este jueves, nos levantaremos, como por arte de magia, sin activistas. Los buscaremos en el armario, en el abecedario, debajo el carro, en los libros de historia, en las revistas o en la radio... y nomás no los vamos a encontrar. Todos los que promovían la agenda en pro de la movilidad no motorizada y los que impulsaban una reforma política cuyo prestigio se construyó en décadas y se consolidó en los últimos 10 años, como por ejemplo El Negro Soto, Lupita Morfín, Mario Silva, Paty Martínez, Carlos López, Alicia Ocampo, Maite Fuentes y Paul Alcántar, de repente se habrán esfumado. Como muchas de sus obras –AutoMaceta, Jitomatazo, etc.- se convertirán en un fantasma. Conforme pase el tiempo se irán borrando, borrando, borrando, hasta desaparecer.

Es muy triste, por la falta de congruencia. No se puede formar parte de algo que criticaste y querías cambiar, si antes no cambió. Mucho menos con el argumento de que ahora esas viejas y gastadas estructuras están comandadas por personas que sí tienen el alma buena -pero tienen el mismo ADN-. No, porque el problema no son las personas, sino el sistema. Mientras no cambie seguiremos teniendo voraces maquinarias de gobierno que se comen activistas –y también periodistas y artistas otrora críticos- hasta que se apagan. Ahí están los casos de los que se fueron a los gobiernos salientes y al estatal - Felipeno, Hidalgo, los Marios-, que han entregado resultados más bien pinches. Su silencio, amparados en la “institucionalidad” o porque se los grillaron sabroso, es elocuente. Se extraña su voz en la calle, su creatividad, su entusiasmo.

Y ese es el quid del asunto. A nivel humano se puede entender que tengan la necesidad de pagar el súper y mantener una familia, y también que la vida te lleva a veces a chambear en lugares que no son de tu completo agrado. Sin embargo, deben entender que al hacer eso, en este caso, la que pierde es la ciudad.

Pierde porque se queda sin voces críticas desde la sociedad civil, porque ellos, como funcionarios no tienen, y por lo que se ve, no tendrán, contrapesos críticos. No hay nadie hoy, con el mismo peso de su voz, que pueda jugar el papel que ellos jugaron con el PRI y con el PAN. La gente que se queda en los grupos de los que formaban parte está verde, pero además son sus compas y asumen que como tal su papel es ser porra, cuyo fanatismo, por cierto, es igual que el de los militantes de algunos partidos rancios. Todavía no toman protesta y algunos de ellos y sus believers ya se comportan con la misma piel delgada que los políticos a los que tanto decían odiar.

Un ejemplo de la falta que le harán a la ciudad sucederá en unos días, si se confirma que junto con los nuevos jefes policíacos llegarán, como segundos, comandantes reciclados de gobiernos del PRI y del PAN -Mojardín, De Anda Zambrano-, tan nefastos que tienen antecedentes de abuso de poder y hasta averiguaciones previas en su contra. Y nadie dirá nada. Las voces críticas estarán en alguna dependencia, en alguna cúrul, haciéndose de la vista gorda, esperando su primer quincena, y mientras se liman las uñas dirán en corto que quienes los critican tienen consigna, pedirán el beneficio de la duda, con argumentos legaloides dirán que nunca se probó nada, y cositas por el estilo que demostrarán, que, en efecto, los perdimos.

También lo veremos cuando hagan público su #TresdeTres y veamos que muchos de los nuevos funcionarios y regidores son empresarios -Hermosillo, Monraz, Amutio, étc- y que, por tanto, las licencias de sus negocios, y las eventuales multas, si es que acaso violan alguna disposición municipal, están a cargo del mismo ayuntamiento del que forman parte, o del que es manejado por el compadre ó amigo, pero nadie señalará que ahí hay conflicto de interés. También en eso se harán de la vista gorda y argumentarán que esos negocios son previos y que los hicieron con dinero legítimo producto de su trabajo donde ganaban mejor y que están dejando para sacrificarse por la ciudadanía a la que buscan servir desinteresadamente. ¿Les suena familiar?

Así que preparémonos para lo que viene: un buen número de decepciones. Porque no estamos ganando funcionarios, sino perdiendo activistas. Un réquiem para ellos, mientras les damos las gracias y con profundo cariño y respeto les decimos: fue bonito mientras duró.

GRAVA.-

Peores son los que haciéndose pasar por activistas nos vieron la cara a muchos con iniciativas creativas que nos llenaron de ilusión. Iniciativas que en realidad estaban diseñadas en un escritorio de una agencia pagada por estos que ahora llegan a gobernar.


Ricardo Salazar
Twitter: @salazargdl

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