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Sábado , 23.06.2018 / 03:58 Hoy

Podemos-En Marcha-Morena

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Ahora que está de moda la travesura de denunciar presuntas vinculaciones y nexos de Morena y AMLO con complots injerencistas internacionales (la tríada diabólica Putin-Maduro-Castro), nadie ha señalado las similitudes y coincidencias con otros movimientos más cercanos en objetivos, causas y dinámicas políticas.

Podemos, de España; En Marcha, de Francia, y Morena, de México, tienen más similitudes entre sí —sin que existan vínculos orgánicos entre ellos— que con cualquier gobierno o partido en el poder proclive a la intromisión.

Los tres coinciden en definirse como “movimientos” antes que como partidos políticos. Buscan el poder público, pero no bajo la figura tradicional del partido decimonónico (de masas, con burocracias verticales y estructuras corporativas). Por ejemplo, tienen prohibida la afiliación masiva y piden el refrendo personal e individual de sus afiliados.

Sin ser globalifóbicos, los tres son hijos del malestar que la globalización indiscriminada o “mundialización salvaje” ha provocado en España, Francia y México, especialmente la desigualdad social, la oligarquización de la economía y la corrupción política. En España, el término acuñado por Podemos para señalar este proceso de elitización de la economía y la política es “la casta”; en la Francia de Macron son “los conservadores” y en el México de AMLO “la mafia del poder” (ad hoc con la situación de inseguridad y violencia que atraviesa el país desde hace una década).

Por nacer fuera de los moldes y roles tradicionales del sistema político de sus países (por ejemplo, rechazan privilegios y canonjías económicas del establishment), se les denomina movimientos antisistema o partidos antisistema. Sin embargo, ninguno de ellos se plantea la ruptura con el sistema donde se mueven. Buscan la “transformación”, “renovación” o “regeneración” del mismo, desde posturas de centro izquierda o centro liberales.

Los tres han logrado capitalizar el descontento antisistema en poco tiempo. Podemos nació en 2014 y tres años después estaba disputando cabeza a cabeza la presidencia de España, con una robusta bancada legislativa que logró convertirse en el fiel de la balanza parlamentaria. En Marcha (las iniciales de Emmanuel Macron) nació el 6 de abril de 2016 y 13 meses más tarde su líder ganaba la elección presidencial, con un discurso deliberadamente crítico y proponiendo la “renovación de la vida política”, donde presumía su carrera y formación al margen de la política y la vida parlamentaria “confortables”. En México, Morena nace el 9 de julio de 2014 y después de levantar 16 millones 400 mil votos en las elecciones locales de 2015, 2016 y 2017, se encuentra a 5 millones de votos de romper la barrera de los presidenciables inalcanzables, el umbral de los 21 millones de votos (36% de los votantes esperados el próximo 1 de julio).

Los tres movimientos son hijos de la ciberpolítica. Nacen, crecen y se reproducen en las redes sociales. Sus plataformas de lanzamiento son Facebook, Twitter e Instagram, y solo de manera complementaria la televisión, la radio y la prensa escrita. Incluso se dan el lujo de desafiar a éstos o de prescindir de sus audiencias. Sus movimientos y líderes rompen marcas de consultas en Google y Wikipedia, desde donde impactan a esos nuevos electores que son los millones de jóvenes millennials que están modificando las formas tradicionales del mercado y del Estado en todo el mundo.

Para entender lo que viene en la próxima elección presidencial hay que mirar hacia España y Francia, no a Venezuela ni a Rusia.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

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