• Regístrate
Estás leyendo: La debacle petrolera ya es política
Comparte esta noticia
Viernes , 19.10.2018 / 17:50 Hoy

Antilogía

La debacle petrolera ya es política

Ricardo Monreal Ávila

Publicidad
Publicidad

La caída en los precios del petróleo no solo ha tirado mercados..., ahora está tirando o desestabilizando a los gobiernos de países petroleros.

La aprobación de juicio político a la presidente de Brasil, Dilma Rousseff, que podría significar su salida de la presidencia, es el primer caso donde la caída política tiene un origen petrolero. Las acusaciones contra Rousseff tienen que ver con la manipulación de las cuentas nacionales para ocultar un déficit fiscal grave y el ocultamiento de desvíos de recursos y casos de corrupción en la empresa Petrobras.

En Venezuela, donde la dependencia fiscal del petróleo es de 65 por ciento, Nicolás Maduro está sorteando una crisis económica sin precedente, marcada por altas tasas de inflación, devaluación de la moneda, escasez de alimentos y desempleo. Por lo pronto, Nicolás Maduro perdió la mayoría del Congreso y enfrenta una creciente oposición en las calles.

México es la tercera nación latinoamericana golpeada por la debacle petrolera. Dos recortes considerables al gasto público, una devaluación de 42 por ciento del peso frente al dólar, la precarización del mercado laboral y una disminución de la popularidad presidencial, ha dejado a su paso la caída de la mezcla mexicana del petróleo, que representa 33 centavos de cada peso fiscal recaudado.

Hasta el momento, los efectos políticos no han desestabilizado al gobierno mexicano, como en Brasil y Venezuela, pero sí lo tienen contra la pared ante el impacto de las medidas a tomar: un recorte de 30 mil plazas en Pemex, una tasa baja de crecimiento del PIB en tres años, la pérdida de simpatizantes del partido en el gobierno a escala nacional y el ascenso del movimiento opositor lopezobradorista rumbo a la elección presidencial del 2018.

Por lo pronto, hay un endurecimiento del gobierno federal en dos temas cruciales: la resistencia a establecer un sistema anticorrupción con instituciones y organismos fiscalizadores independientes, y el retroceso en materia de protección de derechos humanos, que lo ha llevado a un distanciamiento inédito con organismos internacionales como la CIDH y la misma ONU.

Ante la emergencia económica provocada por la caída petrolera, el gobierno no parece dispuesto a hacer una concesión más en materia política, que pudiera poner en riesgo su predominio en un año de elecciones locales cruciales y perfilado ya hacia la sucesión presidencial. Prefiere pagar el costo del endurecimiento político, cerrando el paso a cualquier iniciativa de reforma en materia de combate a la corrupción y protección de derechos humanos, a correr la suerte de los gobiernos de Dilma Russeff y Nicolás Maduro.

Sin embargo, de este endurecimiento ya están tomando nota en otras partes del mundo. Por ejemplo, Hillary Clinton manifestó el pasado fin de semana su preocupación por la situación de los derechos humanos en nuestro país; "No quiero que México ignore las leyes internacionales" en la materia.

Si recordamos que en marzo del 2014 el gobierno mexicano aceptó 166 de 176 recomendaciones que le hiciera el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y que solo un porcentaje mínimo se ha logrado cumplimentar, tendremos el cuadro completo de la presión nacional e internacional que producirá el relajamiento del gobierno mexicano en materia de combate a la corrupción y protección de derechos humanos. Es aquí donde la debacle petrolera puede encarecer el costo político al país.

ricardomonreala@yahoo.com.mx
Twiter.@ricardomonreala

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.