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Domingo , 23.09.2018 / 16:38 Hoy

Antilogía

Hipoteca inversa, nuevo despojo

Ricardo Monreal Ávila

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En las últimas protestas del partido español Podemos llamó la atención un grupo de ciudadanos de la tercera edad que portaban carteles con la frase “¡No al despojo!”. Eran españoles que estaban por perder su casa o piso por una “hipoteca inversa”.

Una “hipoteca inversa” es una opción para hacer líquida la propiedad de una persona de la tercera edad (65 años o más), a fin de obtener un complemento a su pensión de retiro. Consiste en un préstamo No-Reembolsable, redimible hasta que el propietario fallezca, dejando como garantía su propiedad.

La cantidad prestada depende de la edad del prestatario, de las tasas de interés y de las expectativas sobre los precios de la vivienda hipotecada. Pero casi nunca rebasa la tercera parte del valor comercial de la propiedad al momento de obtener el préstamo. El plazo habitual de esta hipoteca es de 10 a 20 años.

El dinero obtenido por el propietario puede disponerlo en una sola exhibición, a través de una línea de crédito, o en forma de renta vitalicia o temporal hasta agotar la cantidad asignada.

La garantía se hace exigible al fallecimiento del propietario o en cuanto éste sale de su propiedad para ingresar a un asilo, por ejemplo.

Al ocurrir alguno de estos escenarios, los intereses generados por la hipoteca inversa se capitalizan y se vuelven exigibles. ¿A quién? A los herederos del adulto mayor, quienes tienen dos opciones: quedarse con el inmueble y empezar a pagar la deuda o entregarla a la institución crediticia y obtener únicamente la parte restante del valor comercial del inmueble, en el caso de que existiera ese remanente.

Las hipotecas inversas iniciaron en Reino Unido en 1965, luego en Estados Unidos en 1989, en España en 2007, en Chile en 2010 y en nuestro país se introdujo por primera vez en julio del 2013, en el Estado de México. A partir de este mes, la segunda entidad en adoptarlo es Ciudad de México.

¿Quiénes ganan y quiénes pierden con una hipoteca inversa?

En primer lugar, ganan los proveedores del crédito (bancos, constructores y todo aquel habilitado como institución crediticia), quienes podrán hacerse de un inmueble prestando menos de la mitad de su valor comercial; en segundo término, los gobiernos que las permiten o alientan, ya que encuentran una salida a la presión política y fiscal que representa el crecimiento de la población de la tercera edad sin recursos suficientes para su manutención, y, en tercer término, los propietarios mayores de 65 años que tendrán la oportunidad de un ingreso extra para su retiro (no mayor a la tercera parte del valor de su inmueble, que en la actuales circunstancias del mercado inmobiliario es un ingreso líquido de 200 mil pesos, en virtud de que el 82% de los adultos mayores es propietario de inmuebles que no rebasan los 800 mil pesos).

¿Quiénes pierden? Los herederos de los adultos mayores que en lugar de un bien inmueble van a recibir ahora una deuda por pagar.

Se presume que Ciudad de México es gobernada desde hace 19 años por la izquierda, donde nació una política social ejemplar de apoyo a los adultos mayores, promovida por AMLO.

La hipoteca inversa aprobada por la Asamblea Legislativa va en sentido contrario, porque coloca en vulnerabilidad extrema el patrimonio de los que opten por este recurso. El jefe de Gobierno de CdMx debería vetar esa ley y evitar su promulgación.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

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