• Regístrate
Estás leyendo: A tres años de las reformas
Comparte esta noticia
Miércoles , 19.09.2018 / 22:40 Hoy

Antilogía

A tres años de las reformas

Ricardo Monreal Ávila

Publicidad
Publicidad

Es momento de comparar los resultados esperados de las reformas estructurales con los resultados cotidianos de la vida real.

Del total de 11 reformas estructurales, cinco son las de mayor calado económico, cuyos resultados habrían de impactar en el corto y mediano plazo en el crecimiento y desarrollo del país.

Estas cinco son la reforma laboral, fiscal, financiera, de telecomunicaciones y energética.

De acuerdo con el diseño original de las reformas, para el presente año 2016 estaríamos creciendo al 3.5% anual, con una clara tendencia a cerrar el sexenio entre 4.5 y 5%.

El promedio de los pronósticos de crecimiento del PIB para 2016 nos ubica en una tasa de 2.45%, muy por debajo del 3.5% prometido.

La reforma laboral fue la primera del ciclo reformador y se aprobó a finales de 2012, durante el gobierno de Felipe Calderón.

Esta reforma prometía un millón de nuevas plazas laborales al año, con empleos mejor remunerados. A cuatro años de su aprobación, en ningún año se generó el millón de empleos prometido, quedando en el mejor de los casos en poco más de 600 mil empleos anuales en 2015.

Ahora bien, 7 de cada 10 nuevos empleos generados con esa reforma, son de un máximo de 7 mil pesos mensuales, quedando a la mitad de lo que se estima como salario remunerador.

En otras palabras, la reforma laboral, lejos de fortalecer al trabajador, precarizó el empleo en todo el país, haciendo que bajara aún más el valor de la fuerza de trabajo.

La reforma fiscal provocó el cierre de una tercera parte de pymes y contrajo el gasto doméstico y empresarial. Fortaleció ciertamente las finanzas públicas, pero contrajo notablemente el mercado interno. Esta reforma fue buena para el Estado, pero mala para los contribuyentes y las empresas pequeñas y medianas.

La reforma financiera expandiría el crédito productivo y bajaría el costo del dinero. Hoy el crédito es más caro que antes de la reforma, el destino principal sigue siendo el crédito personal para gasto corriente, en lugar de creación de nuevas empresas, mientras que la cartera vencida creció, en lugar de disminuir.

En materia de telecomunicaciones, tenemos nuevos participantes, con nuevos servicios y nuevas tarifas, pero la calidad del servicio sigue siendo mala y la cobertura de internet presenta rezagos regionales importantes.

La reforma energética ofrecía para este año gasolinas y luz más baratas. La realidad es que hoy los combustóleos y la luz están más caras hasta un 18%. La causa es que las gasolinas que importamos cuestan más por la devaluación del peso y las que producimos en el país cuestan también más por el componente fiscal.

Se dirá que el entorno económico internacional es diferente al de hace cuatro años y ello ha impedido dar los resultados ofrecidos, lo cual es cierto.

Sin embargo, reformas estructurales que dependen de factores coyunturales no son el tipo de reformas que necesita el país para estar estructuralmente más fuerte, apto y preparado para el crecimiento económico.

Ahora que la globalización a ultranza está siendo cuestionada en diversas partes del mundo, es el momento de impulsar en México otro tipo de reformas económicas que consideren al mercado interno, a la creación de empleos, a la recuperación de los salarios y al impulso de las pequeñas y medianas empresas como la principal prioridad económica, y no solo como un objetivo subsidiario o de valor secundario.

ricardomonreala@yahoo.com.mx
Twiter: @ricardomonreala

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.