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Viernes , 22.06.2018 / 20:20 Hoy

¿Cómo dijo?

La metáfora es una figura retórica

Ricardo Espinosa

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Imagínese a una persona que tuviera el talón de Aquiles, la Palma de Mallorca, el pie de atleta y el Espinazo del Diablo. Pues no, en realidad no se puede imaginar a alguien así, porque todas esas expresiones son metáforas que usan alguna parte del cuerpo humano para hacer más explícitos a ciertos nombres.

Aquiles era un personaje de la mitología griega; Palma de Mallorca es una ciudad española; el Espinazo del Diablo es un paraje maravilloso de la Sierra Madre Occidental en Durango y el pie de atleta es una insana invasión de hongos que ataca tanto a los atletas como a los que no lo somos.

La metáfora es una figura retórica de las llamadas tropos, que consiste en trasladar el sentido real de una palabra a otro figurado, en virtud de una comparación tácita. Tal es el caso de los cuatro casos que le cité y también de la mano de pintura, del ojo del huracán, del pelo de ángel y la manzana de Adán que, si los vemos con un criterio realista, pues no son ni mano, ni ojo, ni pelo, ni manzana.

Todas estas expresiones metafóricas se han convertido con el tiempo cada una de ellas en una especie de cliché de tal manera que al mencionarlos nos brota la expresión completa. Por ejemplo si hablamos de trompas, pues podemos pensar en la trompa de elefante que está en el circo, la de Eustaquio que es un tubo que forma parte del sistema auditivo o las trompas de Falopio, que se ubican en el aparato reproductor de la mujer y se llaman así por su descubridor, el anatomista italiano Gabriele Falloppio.

Aparte del ojo del huracán tenemos también al ojo del amo, con cuya mirada se hace engordar al caballo, según reza el viejo proverbio, y la manzana de Adán de repente resulta que no es manzana, sino nuez, formando una expresión tan común como la de la nuez moscada, que es la que da la mirística, un árbol que no conozco, pero que debe ser muy oloroso, porque eso es lo que significa la palabra mirística según sus raíces griegas.

Están también la pierna suelta de los dormilones, el tronco común de las carreras universitarias, el frente de guerra y también el famoso tennis elbow, el codo del tenista que es un malestar que ataca en el codo; no a los que nacimos en Monterrey, sino a los que abusan del juego del tenis, atacándolos con dolores difíciles de soportar en esa articulación.

Otros son los dedos de reina, las lenguas de gato y el hígado encebollado, la cintura de avispa; las manos de Eurídice, que es un poema épico; la uña de gato, que es una parra, y el diente de león, que es una hierba medicinal, así como el cuello de botella, el cuerpo de bomberos y muchos más.

No quiero irme sin mencionar el ombligo de la luna, que no es muy conocido, pero debería serlo, pues es el significado de Mexictli, un vocablo náhuatl que da origen al nombre de nuestra querida Patria.

Consultorio Verbal

Comodijo2@hotmail.com

PREGUNTA DEL PÚBLICO: Quiero saber si la frase “la noche de anoche” está bien pronunciada. Juan Antonio Orta.

RESPUESTA. No sé si está bien pronunciada, pero la expresión “la noche de anoche” no es correcta. Lo correcto sería decir “la noche de ayer” o solamente “anoche”.

Me retiro con aquella frase célebre que dijo Shakespeare (total si no la dijo él, la ha de haber dicho su mamá):To the best cooker, the beans are burning: a la mejor cocinera se le queman los frijoles. (NOTA. La traducción de este refrán es una broma. Lo aclaro porque luego no falta quién me regañe) ¿Cómo dijo? Hasta la próxima.

comodijo2@hotmail.com

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