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Martes , 23.10.2018 / 22:37 Hoy

Perspectiva Jurídica

Humanismo versus belisismo

Ricardo Cisneros Hernández

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La organización del hombre en comunidades naturales, la fundación de ciudades y la idea misma de la civilización descansa en el anhelo de vivir en paz y avanzar en el perfeccionamiento de la conducta individual y las costumbres sociales.

Ese deseo interior ha construido el humanismo; la doctrina centrada en el ser humano, que postula la formación íntegra del hombre a partir del amor a nuestros semejantes.

Sin embargo, la historia y la doliente actualidad hacen patente que la causa generadora del odio y la guerra es la presencia sempiterna de la ambición de riquezas y poder.

Sufrimos ahora la tercera guerra mundial en múltiples frentes y de diversas formas. La más cruenta es el drama interminable del Medio Oriente; pero están también, el terrorismo y las guerras intestinas como la nuestra contra el narcotráfico.

Así la historia es la narración de las batallas incesantes. Oriana Fallaci escribe: “Al terminar una guerra sabemos que las causas generadoras no han desaparecido, y con nuevos argumentos se vuelve a combatir”.

Así, pues, la causa de las guerras es la negación del humanismo por la mecanización de la humanidad. Rob Riemen dice que nos acecha un nuevo espectro que no es el comunismo ni el fascismo, sino de la sociedad mecanizada, dirigida por computadoras y dedicada a la producción y al consumo.

Por eso, postula la regeneración del humanismo recomendando a quienes no se hayan convertido en máquinas que persistan en continuar siendo seres morales, es decir hombres en busca de significado, de saber dónde está el bien y dónde el mal, y cuál es el propósito de la vida.

Nietzsche expuso que la pérdida del sentido moral erosiona los cimientos de la civilización y sólo deja el nihilismo y la sumisión al exceso.

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