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Enero y las contribuciones

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Cada enero se repite el suplicio para pagar las contribuciones. El espectáculo degradante es el mismo: cientos de personas haciendo fila durante horas, como si en vez de ir a pagar fuéramos a pedir.

Todos los ciudadanos estamos obligados a contribuir para pagar los gastos públicos de la federación, estados y municipios. Las contribuciones comprenden los impuestos y derechos.

Pero junto a la obligación ciudadana de pagar las contribuciones, coexiste la obligación gubernamental de proporcionar las mayores facilidades para recibir los pagos.

El gobierno estatal y el ayuntamientoconceden los mayores descuentos a quienes paguen en enero. Pero ninguno proporciona el personal y las instalaciones suficientes para que los pagos se hagan de manera cómoda y expedita.

El acceso a la presidencia municipal es en extremo penoso o de plano imposible para las personas de la tercera edad y para quienes no pueden o se les dificulta caminar.

El Estado otorga descuentos sustanciales en el pago de derechos vehiculares y la obtención de placas y licencias, pero es indigno que por falta de personal e infraestructura los ciudadanos hagan filas eternas y pierdan horas o días de trabajo.

Los daños que se ocasionan a losciudadanos, en su salud o trabajo, para que puedan pagar en los plazos fijados para la obtención de descuentos, es una violación a los Derechos Humanos.

Los gobiernos presentan como solución los pagos por Internet, pero es insuficiente: muchos no tienen acceso a la Red ni cuenta de cheques para las transferencias; y en algunos casos la presencia física es indispensable, como ocurre conlas licencias de manejar.

El Estado y el Municipio deberían desconcentrar la función recaudatoria, estableciendo oficinas en los sectores de mayor población para que la cercanía territorial facilite el pago de las contribuciones.

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