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Miércoles , 20.06.2018 / 18:23 Hoy

Itinerario político

Meade, deslinde de Peña y del PRI

Ricardo Alemán

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Una de las críticas más recurrentes al candidato de la alianza PRI, PVEM y Panal, es que su mayor lastre se localiza en su vínculo con el PRI y con el “corrupto” gobierno de Peña Nieto.

Algunos dicen, incluso, que “esos lastres” son los que lo mantienen lejos del puntero y con pocas posibilidades de remontar en los 100 días de campaña.

Por ello, muchos han urgido al candidato Meade —y casi le han exigido— romper con el gobierno federal y “pintar su raya” del partido que lo cobijó y lo hizo su candidato; el PRI.

Sin embargo, se equivocan quienes suponen que el candidato José Antonio Meade, romperá con el gobierno de Peña Nieto como del PRI.

Y es que por mucho que insistan, no existirá tal ruptura y menos se producirá un distanciamiento como el que otros suponen. ¿Por qué?

Porque renegar del gobierno de Peña Nieto y “mandar al diablo” al PRI significaría no solo “el desmoronamiento” de la candidatura de Meade, sino el rompimiento de la alianza PRI, PVEM y Panal.

Además, también son muchos los que opinan en sentido contrario. Es decir, que a pesar de la mala fama que las redes le crearon al gobierno de Peña, son muchos los aspectos positivos que, bien manejados, gravitarían de manera positiva en la campaña presidencial de Meade.

¿Y entonces qué va a ocurrir…? ¡No va a ocurrir… Ya está ocurriendo!

En efecto, ya empezó la metamorfosis de Meade, el candidato que no se presentará como militante de ningún partido, sino como el abanderado de una coalición de partidos.

Y tampoco aparecerá como heredero de un partido, sino como cabeza de un futuro gobierno sin partido. Por eso, no se prestará para pagar culpas del gobierno federal y menos para golpear al gobierno del que fue parte.

En pocas palabras, la metamorfosis —que ya es visible en el candidato— consiste en que el gobierno de Peña Nieto asumirá sus propias culpas, responderá a los señalamientos en su contra y no contaminará al candidato presidencial.

Y lo mismo ocurrirá con el PRI y con los partidos aliados a la candidatura de Meade, cuyos jefes darán la cara y resolverán los escándalos políticos que vinculen a sus gobiernos, sus político y militantes. Y la razón de todo ello es que no sea el candidato presidencial quien deba pagar “los platos rotos”.

¿Y cómo se va a producir tal deslinde del gobierno federal y de los partidos de la coalición PRI, PVEM y Panal?

1. En el caso de “las reformas estructurales”, que han sido cuestionadas tanto por López Obrador como por Ricardo Anaya, el candidato Meade no se deslinda y tampoco las niega, pero ya empezó a colocar en el imaginario colectivo de los electores la idea de que él prepara su propio proyecto de reformas.

2. ¿Y eso que significa…? Que tal como lo dijo la OCDE, el nuevo gobierno mexicano debe consolidar y ajustar las reformas ya existentes y avanzar en las de nueva generación que se requieren.

3. En cuanto a escándalos como el supuesto perdón a César Duarte, ex gobernador priista de Chihuahua, José Antonio Meade no entró en polémicas y solo respondió que la PGR debía explicar el caso. Horas después la Procuraduría aclaró que no hay tal exoneración de Duarte y que siguen firmes 99 por ciento de las acusaciones en su contra.

4. En realidad se trató de una interpretación caprichos y mañosa, movida con dolo para causa daño a la imagen del gobierno y del candidato Meade.

5. Algo similar ocurrió con el escándalo de la supuesta corrupción en Sedesol, durante la gestión de Rosario Robles. En éste caso el equipo del candidato Meade prepara una respuesta contundente respecto a la responsabilidad del candidato durante su paso por Sedesol y Hacienda, al tiempo que la PGR inició una indagatoria en torno a Rosario Robles.

6. No se descarta —en ese caso— una eventual responsabilidad de funcionarios altos y medios, a los que la autoridad respectiva sancionará en su momento.

7. En el tema del nuevo aeropuerto de la capital del país —una de las obras más importantes en la historia de México— Meade se comprometió a terminar su construcción, porque se trata de una obra clave para el desarrollo nacional. Sin embargo, no compró los bonos negativos endilgados al titular de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza.

8. De manera simultánea, en cualquier momento la autoridad federal sancionará a los presuntos responsables del socavón en el libramiento carretero de Cuernavaca.

En suma, la imagen que José Antonio Meade y sus estrategas pretenden posicionar al arranquen de las campañas será la del candidato de una coalición de partidos, enganchado con el futuro de los mexicanos, no anclado en el pasado.

¿Lo conseguirá?

Al tiempo.

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