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Sábado , 21.07.2018 / 12:29 Hoy

¡Los milagros “del hueso”!

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La desmedida ambición “por agarrar un hueso” —entendido como el gusto sin freno por vivir del dinero público— ha provocado, por décadas, la más severa crítica social hacia los políticos.

Más aún, la compulsión por conseguir “el hueso” lleva a políticos e imitadores al lugar de los ciudadanos más despreciables cuando la política vive su mayor descrédito.

Hoy ser político, aspirar a político o meterse con calzador a la política —al “selecto grupo” de vividores del dinero público— es igual a ser uno de los muchos “apestados sociales”.

Sin embargo, lo que pocos saben es que “el hueso” —el deseo sin freno por un cargo público— es uno de los mayores misterios de la humanidad y, al mismo tiempo, el mayor milagro en la sociedad mexicana.

Y es que “el hueso” no solo es capaz de producir fortunas en poco tiempo, sino que entre sus cualidades aparece la de cambiar a los ciudadanos no solo de credo religioso, sino de religión política, tanto como lo exija el “sacrosanto hueso”.

El culto “al hueso” convierte en protestantes a católicos, en izquierdistas a los de derecha, en radicales de derecha a los que pregonaban el juarismo y hasta el más santificado se vuelve al culto satánico solo por conseguir “un hueso”.

Ya en el colmo de la milagrosa epidemia “del hueso”, hasta periodistas se desdicen de sus “convicciones” y terminan por adorar al demonio que antes cuestionaban.

A Lilly Téllez le tiran “un hueso” y sin más se identifica con la Morena de AMLO, a pesar de que semanas antes criticaba el autoritarismo de AMLO, su opacidad, holgazanería y hasta su perfil nada democrático. A faranduleros del cine y el teatro les tiran un hueso y cambian de religión, identidad política y hasta de gusto por vivir del cuerpo. Claro, para vivir del dinero público.

Pero el mayor milagro “del hueso” lo descubrió recientemente el INE. Muchos de esos prohombres de la sociedad civil que buscan “candidaturas independientes”, en repudio a los mafiosos políticos, resultaron igual de tramposos y mentirosos.

El consejero Benito Nacif descubrió el hilo negro y el agua tibia; que los candidatos independientes han incurrido en usurpación de identidad, suplantación de documentos oficiales, captura ilegal de fotocopias de credenciales de elector… Y una larga lista de trampas.

El INE sospecha de una “industria” ilegal que se dedica a la venta y compra de padrones y a traficar con los datos personales de la ciudadanía.

De risa loca; hasta hoy descubre cómo se construyeron PT, PES, Panal, Morena, el viejo Partido de la Rosa… “El hueso” lo pudre todo.

Al tiempo.

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