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Domingo , 21.10.2018 / 02:16 Hoy

Itinerario político

A 22 años, más “hambre y sed de justicia”

Ricardo Alemán

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Ayer se cumplieron 22 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio, el malogrado candidato presidencial del PRI.

Y también se cumplieron 22 años del histórico discurso del 6 de marzo de 1994, en el que Colosio parafraseó el mítico mensaje de Martin Luther King —,"tengo un sueño"—, y en el que destacó: "veo un México con hambre y sed de justicia; un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían servirla".

Lo cierto es que a 22 años del histórico discurso de Colosio, en México es mayor el "hambre de sed y justicia" que en aquel 6 de marzo de 1994 y son más los mexicanos agraviados.

Hambre de sed y justicia de familiares de una joven abusada por la banda juvenil Los Porkis —que opera en Veracruz—, y que integran, entre otros, Jorge Cotaita Cabrales, Diego Cruz Alonso, Gerardo Rodríguez Acosta y Enrique Capitaine Marín, quienes gozan de libertad a pesar de que en declaración ministerial aceptaron haber cometido el delito de violación contra la joven Daphne.

Hambre de sed y justicia porque el ultraje a la joven Daphne se cometió el 3 de enero de 2015 y apenas fue denunciado en febrero de 2016; sed de justicia porque el Fiscal General de Veracruz, Luis Ángel Bravo, no da la cara ante un escándalo como el de la violación tumultuaria; hambre de justicia porque a nadie en el Poder Judicial de Veracruz le importa aclarar el crimen y castigar a los responsables, a pesar de que los jóvenes criminales confesaron el crimen y han cometido muchos otros delitos.

Hambre de sed y justicia porque a pesar del escándalo mundial por el crimen de los 43 de Ayotzinapa, una parte de la sociedad, cierta prensa y hasta los padres de los jóvenes asesinados solo reclaman la intervención del gobierno federal, sin exigir nada contra las bandas criminales que habrían secuestrado y asesinado a los jóvenes normalistas.

Hambre de sed y justicia porque existen estados como Tamaulipas, Durango y Michoacán —entre otros—, secuestrados por las poderosas bandas criminales, intocables por los gobiernos municipales y estatales. Hambre de sed y justicias porque a pesar del crimen de Colosio y la llamada de atención que significó para el Estado todo, las bandas criminales siguen matando policías, periodistas y políticos, sin que nadie haga nada.

A 22 años sigue presente el México "de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes debían servirla"; mexicanos agraviados por jueces magistrados y ministros de la Corte que hacen su negocio particular con la liberación de secuestradores y secuestradoras —como los casos de Florence Cassez y Nestora Salgado—, como la liberación de narcotraficantes y la venta de la justicia al mejor postor.

Mexicanos agraviados por la corrupción y la transa de políticos de PRI, PAN, PRD, Morena, PVEM y Panal —entre otros—, que solo van detrás del dinero y a quienes nada importa el ciudadano, razón de ser del Estado.

Mexicanos agraviados por gremios corruptos y criminales, como la CNTE, que saquea el dinero público, que extorsiona a los maestros y a las autoridades y que deja sin clases a millones de niños, en estados como Oaxaca, Chiapas, Michoacán...

A 22 años de que Colosio veía un México con hambre y sed de justicia y de mexicanos agraviados, el nuestro sigue siendo un país hambriento de justicia y el agravio se ha traducido en desencanto ciudadano, respecto a los partidos, los gobiernos y la democracia mexicana.

De poco parece haber servido el sacrificio de Colosio, la sacudida al Estado y la lección vivida.

Al tiempo.

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