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Lunes , 22.10.2018 / 03:34 Hoy

Opinión

El papa del pueblo

René Sánchez Juárez

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Jorge Mario Bergoglio, quien después de la renuncia de Joshep Ratzinger, Benedicto XVI, al papado en 2013, fue electo como el Papa número 266 en la historia de la Iglesia Católica y Jefe de Estado del Vaticano, decidió ser reconocido como Francisco, en honor a San Francisco de Asís, protector de los pobres.

Después de la muerte de Juan Pablo II, la iglesia católica había entrado en una fuerte crisis de credibilidad por escándalos reconocidos de pedofilia, corrupción y por prácticas contrarias a la ideología que predica, con Benedicto XVI, esta crisis aumentó ya que su poco carisma hacía que la gente se alejara más de la Iglesia.

La llegada del nuevo Papa de origen jesuita fue visible, las primeras acciones como renunciar a los lujos de vestido y calzado de su predecesor fueron evidentes, la negativa a usar la residencia papal y habitar la casa de huéspedes, el cambio en el discurso u homilía fueron radicales, su carisma creció de inmediato, sobre todo en esta parte del mundo, pues Latinoamérica representa a un gran porcentaje de fieles católicos.

La elección de un Papa latinoamericano hizo que diferentes Jefes de Estado lo invitaran de forma oficial a sus países y Francisco aceptó con gusto. Ha visitado países como Brasil, Ecuador, Bolivia, Paraguay y en este último viaje en Cuba y Estados Unidos.

Como Jefe de Estado su papel en el ámbito diplomático ha sido importante, su participación en las negociaciones entre Cuba y Estados Unidos, para que por fin estas dos naciones pudieran superar sus diferencias y EEUU termine con el bloqueo económico. La reconciliación entre naciones divididas por las ideologías hegemónicas del capitalismo y el socialismo, es una gran aportación del Papa a la paz mundial y al logro de la superación de estas diferencias que se traducen en guerras y una mayor desigualdad entre países ricos y pueblos pobres. El mensaje papal en la homilía de la plaza de la revolución guarda un discurso conciliador pero también un llamado a la reflexión de los poderosos y de la nueva ideología hegemónica que es el neoliberalismo. Destaca en este escenario histórico el llamado a la paz duradera en Colombia.

Sin duda el carisma, sus posturas y habilidades diplomáticas han hecho que el Papa Francisco sea una de las personas más influyentes de los últimos años no sólo por su fortaleza espiritual sino política alrededor del mundo.

Debemos esperar de este papado la superación del paradigma de conflicto entre naciones y la construcción de una paz mundial fundada en la solidaridad humana, que es uno de los grandes valores del cristianismo. Lo dijo en la misa de la plaza de la revolución a los cubanos, pero es un mensaje para todo el mundo.

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