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Sábado , 23.06.2018 / 13:20 Hoy

Si fuera banco, adoraría a las mujeres

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Los hombres y las mujeres no somos iguales, pero queremos un piso más parejo en lo laboral y lo económico, no solo por nosotras, sino por la economía de todos, incluso la de los hombres.

Una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral se traduciría en un incremento de 800 mil millones de dólares en el producto interno bruto de México para 2025, según McKinsey Global Institute, 40 por ciento más de lo esperado.

En México todavía ganamos menos que los hombres (Islandia ya acabó con esa brecha) y usamos menos servicios financieros.

De quienes tienen una cuenta bancaria en México, 46 por ciento son hombres y 42 por ciento mujeres. La brecha de género financiera, en este producto, es de cuatro puntos porcentuales, según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera. En seguros es de seis puntos, en cuentas para el retiro es de 17.

“Existe una exclusión significativa de mujeres al acceso y uso de servicios financieros. La equidad de género es una cuestión social y un grave problema económico”, me dijo Melissa Hinojosa, directora de identidad en Banregio. “Si las mujeres, que representan la mitad de la población, no alcanzan su potencial económico, la economía global perecerá”.

Melissa tiene razón. Según la Global Banking Alliance for Women (GBA), un consorcio de instituciones financieras que ven oportunidades de mercado en las mujeres y a la cual pertenece Banregio, “las mujeres son un segmento rentable, estable y leal cuando reciben herramientas financieras, información, educación, redes y el reconocimiento necesario para tener éxito”. Somos ahorradoras, pedimos préstamos prudentes y somos clientes leales, dice la GBA. Si fuera banco, buscaría clientes mujeres.

¿Qué necesitamos? Confiar más, porque como dice el GBA, de todos los sectores de consumo, con el que las mujeres nos sentimos menos satisfechas es con el de los servicios financieros. Y para confiar necesitamos más mujeres al frente de instituciones financieras que nos entiendan; trámites veloces en los que no sintamos que perdemos el tiempo, más educación financiera y, claro, productos que pidan garantías que podamos poner sobre la mesa, me dijo Melissa. Y no habla de productos rosas que para ella “no son una propuesta inteligente para atacar los problemas reales de las mujeres en sus finanzas”.

Invito a las instituciones financieras a reconocer que somos proveedoras con buenos y hasta excelentes ingresos, empresarias exitosas, amas de casa muy bien administradas; no ignoren el potencial que tenemos como clientes, no les quedaremos mal.

Twitter: @vivircomoreina

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