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Martes , 23.10.2018 / 20:49 Hoy

Vivir como reina y gastar como plebeya

A recortar

Regina Reyes-Heroles C.

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En este ambiente de austeridad hay que encontrar cómo recortar gastos en casa.

El 44 por ciento de los mexicanos dice haber pedido dinero prestado en los últimos 12 meses, según la Encuesta sobre cultura financiera en México. Es decir, que a casi la mitad no nos alcanza.

Cuando tenemos que recortar gastos lo primero que dejamos de hacer es lo divertido. De inmediato decimos adiós a las vacaciones y al entretenimiento. Pero hacer eso nos lleva directo a la amargura y el disgusto. Por no decir odio a todo aquel que se vea que gasta más que yo.

Recortar gastos de placer es la estrategia fácil y la más dolorosa. Encontrar cómo gastar menos sin dejar a un lado algo de placer implica creatividad, no solo sacar la tijera.

Siéntate y analiza tu presupuesto

Están tus gastos "no recortables", como la renta. Después tienes gastos reducibles y/o sustituibles, y aquí es donde entra, por ejemplo, el entretenimiento. Si a tu familia lo que más le gusta es el cine y van cada semana, reduce el gasto a una vez al mes. Las otras tres veces no sufras encerrándote en casa y organiza un maratón de películas clásicas. Sustituye y hazlo una vez en tu casa, otras dos en la del compadre y tu hermana.

Si lo tuyo es correr y sacar el estrés, sustituye el gimnasio por Chapultepec, paga la mensualidad de un gimnasio más barato o espacia tu gasto y mezcla: unas veces a Chapultepec, otras veces pagas el día en tu gimnasio.

Y, finalmente, la más obvia de todas las estrategias para recortar gastos es eliminarlos.

Al año los mexicanos destinamos en promedio 19 mil pesos en gastos hormiga, según la Profeco. Esos son los gastos que no contabilizas, como sacar dinero del cajero ajeno o los globos en el parque. El ejemplo del cajero es gasto "eliminable".

La creatividad implica saber qué es lo que disfrutamos y encontrar la forma de hacerlo más barato. Aquí entra el factor "pena". Porque no me importa ir al parque con los niños, pero qué pena que me vean sacar la fruta picada que traje de casa en vez de comprar algún dulce. La fruta picada no solo muestra conciencia financiera, también de salud. Tus hijos crecerán mejor si les das una manzana que el azúcar refinado de cualquiera de las cosas que venden en los puestos en los parques. Ese es otro gasto que puedes eliminar, o por lo menos espaciar y disminuir.

No más pena, no más flojera. No eres codo o tacaño, no, "andas corto", eres consciente. Seamos austeros y creativos para disfrutar lo que sí tenemos.


Twitter: @vivircomoreina

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