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Viernes , 21.09.2018 / 00:00 Hoy

Columna de Raúl Vargas López

¿Y el nuevo modelo de seguridad?

Raúl Vargas López

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A Martha Hernández Fuentes

A mediados de octubre del año pasado, luego de sonados pleitos, el gobernador de Jalisco y los alcaldes de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) finalmente firmaron el acuerdo mediante el cual se comprometían en impulsar la Fuerza Única Metropolitana y la Agencia Metropolitana de Seguridad a fin de que iniciaran operaciones el primero de enero de 2017. Sin embargo, la necia realidad parece no haberse enterado de que estas dos entidades que supuestamente ya operan, tendrían como propósito la disminución de la incidencia delictiva.

Tan sólo durante las tres primeras semanas de enero, el número de homicidios en Jalisco rebasó los 60 casos y la cuenta continúa en ascenso todos los días. A nadie escapa que en toda la ZMG se registran a diario asaltos a transeúntes, comercios y casas habitación, robo de vehículos y autopartes, asesinatos y extorsiones, sin que los responsables sean detenidos y sin que las autoridades actúen de manera determinante para erradicar este grave problema. Con todo y los flamantes nuevos cuerpos o figuras, supuestamente, en operación, la delincuencia continúa haciendo lo que quiere.

La inseguridad es de tal magnitud que en algunos puntos de la ciudad los colonos han debido organizarse para encarar a los delincuentes y contener su avance impune, algunos de estos comités de vecinos en vigilancia han obtenido resultados positivos en muy poco tiempo en cuanto a la disminución de la incidencia delictiva, lo que evidencia que buena parte del problema de inseguridad y violencia en el que estamos inmersos son resultado de la negligencia y el vacío de autoridad que el gobierno ha propiciado por omisión o acciones fallidas e insuficientes.

Vacío de autoridad que el periodista Pedro Mellado señalaba hace pocos días de la siguiente forma: “Mientras el Fiscal General del Estado… se pelea a través de los medios de comunicación y redes sociales con el Comisario de Seguridad Pública de Guadalajara… de la misma manera como el Gobernador del Estado… hace lo mismo con… (el) Presidente Municipal de Guadalajara, la violencia crece, se consolida, se enraiza en Jalisco y las estadísticas de sangre aumentan año tras año”.

Así las cosas, este inicio de año ha sido uno realmente complicado. Por todos lados se presentan las malas noticias y circunstancias trágicas y dolorosas.

El cinismo e indolencia gubernamentales dieron paso a injustificados incrementos en el precio de los combustibles que han desatado una cadena inflacionaria en todos los productos y servicios de la canasta básica (y más allá) y van en detrimento directo de la economía de millones de familias en todo el país. ¿Cuántos millones de mexicanos caerán esta vez por debajo de la línea de bienestar mínimo ante esta escalada de precios?

A ello se agregan las cifras oficiales de desempleo que señalan su agudización entre los jóvenes y los sectores con mayor preparación, algo que más allá de resultar paradójico demuestra el increíble nivel de incompetencia por parte del gobierno y del sector productivo para aprovechar el activo nacional más importante: una generación de jóvenes preparados y listos para aportar su trabajo y talento a la economía y desarrollo nacionales. Este bono demográfico que no se repetirá en la historia de México y que ha sido aprovechado por otros países como detonador de su desarrollo y crecimiento, aquí simplemente lo botamos por el desagüe gracias a la ceguera y torpeza de nuestros líderes.

Y todo esto se complica por factores externos, como el hecho de que nuestro principal socio comercial, ahora sea rehén de un discurso de odio y xenofobia hacia los mexicanos, algo que también afectará negativamente la economía nacional y pondrá en riesgo el respeto de los derechos humanos de nuestros connacionales en territorio norteamericano (nuestra segunda fuente de divisas).

Y para colmo de males, seguimos inmersos en la espiral de violencia creciente que fue desatada durante el gobierno panista de Felipe Calderón y cuyas consecuencias crecen y crecen a lo largo de todo el país frente a la incapacidad de aquel y del actual gobierno para frenar al crimen organizado y ofrecer niveles mínimos de seguridad a la ciudadanía. Una violencia que varios opinadores y periodistas han denunciado que se ha filtrado hasta las salas de nuestras casas y los salones de clase de nuestros hijos y que de un modo u otro tiene incidencia directa en episodios tan lamentables como el ocurrido en el Colegio Americano del Sureste en Monterrey.

Todo esta violencia y vacío de autoridad ha llevado a que durante la década de 2004 a 2014 fueran asesinados casi 11 mil niños y adolescentes (según datos del INEGI) en nuestro país, la mitad de ellos con edades entre los 15 y 17 años. Desgracia sobre la que el periodista Saúl Hernández ha señalado que: “el asesinato de menores en nuestro país es mayor que en países con conflictos armados como Sudán o Irak”. La propia UNICEF coloca a México entre los 10 países que aportan la mitad de los asesinatos de niños en el mundo, junto con Togo, Venezuela y Pakistán.

Y ante todo ello la respuesta gubernamental es el silencio o el circo. El silencio en el gobierno federal y el circo en personajes infaustos como el gobernador de Nuevo León que aprovechan para lucir su ignorancia al llamar a los padres de familia “alcahuetes de sus hijos”, sentenciar que “Nuevo León no puede seguir perdiendo a sus jóvenes por rebeldes o porque sus padres no pueden con ellos” y proponer la creación de cuatro preparatorias militarizadas para imponer disciplina a los jóvenes y evitar que anden en las calles. Habrase visto tamaña estulticia cuando exclama: “con disciplina, sí, con disciplina estos actos no se repetirán”.

Mientras tanto, en el país y en Jalisco, las campañas de unos y la incapacidad de otros son el caldo de cultivo perfecto para que la violencia, la criminalidad y la impunidad sigan creciendo.

En este inicio de año, no hay razones para mantener una actitud optimista ni en materia de justicia social, ni de crecimiento económico, ni de seguridad pública, ni en el respeto a la libertad de prensa y opinión, todas ellas asignaturas primordiales para la convivencia pacífica en una sociedad.

@VargasLopezRaul

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