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Miércoles , 20.06.2018 / 16:30 Hoy

Columna de Raúl Vargas López

Medicina y cultura

Raúl Vargas López

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Con especial aprecio para el Doctor Carlos Ramírez Esparza

El 23 de octubre se celebra en nuestro país, el Día del Médico. La conmemoración se definió en 1937 durante la Convención de Sindicatos Médicos Confederados de México para recordar la creación de la Escuela de Ciencias Médicas, hoy Facultad de Medicina de la UNAM, en 1833 y a su fundador, el Doctor Valentín Gómez Farías.

Este año, en particular, ha sido uno en el que el gremio médico se ha movilizado por dos razones. Para mostrar su desacuerdo con el constante proceso de traslado de los recursos públicos para la salud a manos privadas y con el prolongado deterioro de las condiciones de trabajo y de atención de los pacientes en las instituciones públicas. Las erradas políticas gubernamentales, las escasas inversiones en infraestructura y, ahora, los desmesurados recortes presupuestales configuran un preocupante panorama para los meses y años venideros.

Y para protestar por los múltiples casos de acusaciones por negligencia que son ventilados en los medios de información antes de que las instancias responsables deslinden responsabilidades (grave situación que puede acabar con el prestigio y la carrera de cualquiera) y por el trato desmesurado que se les dispensa a los médicos detenidos como si se tratara de delincuentes de alta peligrosidad.

La congruencia y vitalidad mostrada por los profesionales de la salud se alimenta, sin duda, de la saludable tradición que alienta la adquisición de una amplia cultura humanística durante la formación académica y su transformación en una práctica humanitaria y una aguda conciencia social cuando se desenvuelven en el mundo profesional.

Practica humanitaria que inicia con el primer acto curativo que es cobijar al enfermo con palabras amables y reconfortantes y conducirse con la disposición plena de servirle y ayudarlo a recuperar su salud. En este primer acto se reúnen las mejores características de una formación médica integral: empatía, respeto, sensibilidad, autenticidad, compromiso y conocimiento. Características que tienen carta de naturalidad en aquel que ha cultivado a la par de la adquisición de los conocimientos y las técnicas, el acercamiento a la dimensión humana de la profesión.

El ilustre cardiólogo mexicano, Ignacio Chávez, reiteraba, en cuanta ocasión le parecía propicia, que el humanismo era la condición que le otorgaba sentido a la práctica médica; en su discurso de Bruselas en 1958, con ocasión del III Congreso Mundial de Cardiología, titulado: Grandeza y miseria de la especialización médica, aspiración a un nuevo humanismo, señala con toda puntualidad: “no hay peor forma de mutilación espiritual de un médico que la falta de cultura humanística… quien carezca de ella podrá ser un gran técnico en su oficio, podrá ser un sabio en su ciencia, pero en lo demás no pasará de un bárbaro, ayuno de lo que da la comprensión humana y de lo que fija los valores del mundo moral”.

Sólo a partir de un contacto continuo y provechoso con la cultura como expresión de la sensibilidad humana crece y se arraiga un comportamiento más solidario y comprensivo con nuestros congéneres; un médico culto al igual que un arquitecto culto es mejor profesional, por el hecho de que es mejor persona, y porque esta circunstancia no solo le permite, sino que le obliga, a un mejor trato con sus semejantes. Trato que más temprano que tarde termina por generar conciencia sobre las condiciones sociales y económicas que prevalecen e impele al médico a luchar, desde el frente que escoja, por mejorar aquello en cuyo deterioro se originan muchas de las enfermedades individuales y sociales de nuestro tiempo.

Abundantes son los ejemplos en la historia, de médicos que tras una larga y prolífica carrera como galenos forjan un liderazgo social y una autoridad moral que les abre las puertas de la participación política, o que desarrollan una sensibilidad que los lleva a migrar hacia las letras, la música, la pedagogía o la lucha social con resultados prolíficos.

Pueden evocarse, destacadas figuras de las artes, las humanidades y la política en el mundo, que en su origen fueron médicos, tales como:

Sir Arthur Conan Doyle (Escocia, 1859 – Inglaterra, 1930). Creador de Sherlock Homes.

Antón Chéjov (Rusia, 1860 – Alemania, 1904). Considerado uno de los máximos exponentes del relato corto en la literatura universal.

Mikhail Bulgákov (Ucrania 1891 – 1940). Autor de El maestro y Margarita, una de las mayores obras del periodo soviético de la literatura.

Jorge Drexler (Montevideo, 1964). Ganador del Óscar a mejor canción por la banda sonora de la cinta Diarios de Motocicleta.

María Montessori (Italia, 1870 – Holanda, 1952). Primera mujer en graduarse en medicina en Italia; su concepción de la educación del individuo revolucionó la pedagogía; recibió la Legión de Honor del gobierno francés y fue considerada en tres ocasiones para el Premio Nobel de la Paz.

Ernesto “Che” Güevara (Argentina, 1928 – Bolivia, 1967). Ideólogo y héroe de la Revolución Cubana.

Salvador Allende (Chile, 1908 – 1973). Presidente chileno quien intentó establecer un Estado socialista por medios legales.

Michelle Bachelet (Chile, 1951). Política chilena quien ha sido presidenta de su país en dos ocasiones y directora de ONU Mujeres.

Y en Jalisco y México tenemos a:

Mariano Azuela (Jalisco, 1873 – Cd. de México, 1952). Autor de una de las obras más acabadas sobre la Revolución Mexicana: Los de abajo.

Elías Nandino (Jalisco, 1900 – 1993). Poeta jalisciense autor de múltiples poemarios entre los que destacan: Espiral, Río de Sombra, Espejo de mi muerte, Nocturno amor y Ciclos terrenales.

Gonzalo Curiel (Jalisco, 1904 – Cd. de México, 1958). Músico, autor de melodías como Vereda Tropical, Noche de Luna e Incertidumbre.

Enrique González Martínez (Jalisco, 1873 – Cd. de México, 1952). Poeta, editorialista y diplomático, miembro de la generación del Ateneo de la Juventud y fundador de El Colegio Nacional; estuvo postulado al premio Nobel de Literatura en 1949, año en que lo obtuvo el norteamericano William Faulkner.

Valentín Gómez Farías (Jalisco, 1871 – Cd. de México, 1858). Político quien fuera presidente de México en 5 ocasiones y Vicepresidente en dos.

Belisario Domínguez (Chiapas, 1863 – Cd. de México, 1913). Político liberal, quien fuera Senador por Chiapas y opositor al régimen de Victoriano Huerta; defensor de la libertad de expresión en cuya memoria el Senado de la República ha instaurado una medalla para reconocer a ciudadanos destacados por sus servicios a la Nación o a la humanidad.

Y la lista podría continuar e incluir a todos los que de modo anónimo y comprometido salen a defender la profesión y las instituciones, lo mismo en las redes sociales que en las calles, cuando éstas se encuentran bajo el asedio de acusaciones sin sustento o de políticas públicas fruto de la ocurrencia y la irresponsabilidad. Pero todo esto será tema de otros textos. Por el momento, ¡felicidades a todos los médicos en su día!

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