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Martes , 19.06.2018 / 05:24 Hoy

Columna de Raúl Vargas López

El teatro de los absurdos

Raúl Vargas López

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No intentes entender a México desde la razón, tendrás más suerte desde lo absurdo,

México es el país más surrealista del mundo.

André Breton


Parecía una escena de algún filme de Buñuel… el momento, noviembre de 2009… el lugar, la Plaza de la Liberación en Guadalajara: más de 12 mil trabajadores al servicio de la administración pública estatal y de los municipios exigían al Congreso local diera luz verde a la nueva Ley del Instituto de Pensiones de Jalisco con el propósito de que sus fondos de ahorro para el retiro fueran abiertos para la inversión especulativa sin garantías bajo decisión de un Consejo Directivo con representación minoritaria de los trabajadores, carente de experiencia comprobable en el manejo de inversiones financieras y sin señalar mecanismos expeditos y detallados de transparencia en la información, ni sanciones para los funcionarios que incurrieran en prácticas irresponsables o malversación de los recursos.

Noventa por ciento de los manifestantes pertenecían a la sección 47 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y el resto eran burócratas de diversas secretarias estatales y municipios azuzados por el dirigente de la Federación de Sindicatos de Empleados al Servicio del Estado de Jalisco (FSESEJ), Juan Pelayo Ruelas. Los empleados públicos se desgañitaban en consignas en contra de los diputados del Partido de la Revolución Democrática (PRD) que se oponían a la reforma por considerarla extremadamente riesgosa al darle carta abierta a un puñado de funcionarios sin escrúpulos ni experiencia para disponer de los fondos de ahorro para el retiro de miles de servidores públicos estatales; sin embargo, el dirigente sindical, Pelayo Ruelas, declaraba orgulloso ante la prensa, que la nueva ley daría certeza y aseguraría las pensiones de los trabajadores. ¡Vaya tomadura de pelo!

La ley fue aprobada con los votos del PAN (presionados por el gobernador Emilio González), PANAL y PVEM; y establecía en su artículo 158 que: “…se podrán realizar inversiones reales y financieras nacionales e internacionales, incluyéndose las relativas a desarrollos inmobiliarios, prestación de servicios, bienes o artículos de consumo, comúnmente denominados commodities, y futuros sobre los mismos, la adquisición y operación de títulos y otras similares”. Ni la reciente experiencia de la crisis económica mundial de 2008, generada por la codicia desmedida de los grupos financieros quienes crearon instrumentos de inversión carentes de valor real, respaldados en proyectos inmobiliarios, fue suficiente para detener esta aventura con los recursos pertenecientes a los servidores públicos.

Años más tarde, el manejo irresponsable de los recursos pertenecientes al fondo de pensiones es materia de escándalo y las pérdidas estimadas son cuantiosas. A mediados del año pasado, la consultora Farrell advertía que el Instituto de Pensiones de Jalisco (IPEJAL) tenía un déficit de 57 mil millones de pesos. Y se sabe que en tan sólo en tres proyectos de inversión, que hoy pueden considerarse representativos del tipo de decisiones irresponsables y fraudulentas que han sido tomadas el Consejo Directivo del IPEJAL, se han puesto en riesgo de perderse alrededor de 2 mil 906 millones de pesos.

Uno los fallidos proyectos de inversión fue la aportación de 90 millones de dólares para el desarrollo del proyecto turístico en Chalacatepec; proyecto impulsado con enorme energía por el gobernador Emilio González, quien llegó a llamarlo nuevo Cancún, y que afirmaba generaría más de 2 mil empleos y ofrecería 14 mil habitaciones; pasó poco tiempo antes de que trascendiera a la opinión pública que la transacción estuvo basada en informes falsos y escrituras apócrifas cuyo objeto era el despojo de mil 200 hectáreas de terrenos de playa pertenecientes al ejido José María Morelos. Como agravante, hasta este momento, los trabajos de gestión para la construcción de la carretera Puerto Vallarta-Chalacatepec no presentan avances, y es evidente que sin esta vía de comunicación, el nuevo destino turístico resulta simplemente inviable. Dinero tirado a la basura.

Otra de los fallidos proyectos de inversión, y producto del capricho del gobernador Emilio González, fue la aportación de 340 millones de pesos para concluir la edificación de las Villas Panamericanas en la zona del Bajío en Zapopan. A finales de 2010, el IPEJAL compró 200 departamentos del desarrollo al promotor Corey Integra, quien se comprometió a entregarlas a principios de 2012 con los pagos del impuesto predial al corriente y los servicios de agua potable y electricidad en operación (y, en caso de incumplimiento, el desarrollador se obligaba a pagar un uno por ciento mensual por cada departamento no entregado). Han transcurrido 60 meses desde el vencimiento del plazo legalmente establecido y el único resultado es el naufragio del proyecto que nunca obtuvo los permisos de habitabilidad y en cambio suscitó una serie de procesos legales en su contra.

Otra más de las irresponsabilidades financieras avaladas por el Consejo Directivo del IPEJAL en la administración emilista, fue la compra por 604 millones de pesos de certificados bursátiles de la empresa española Abengoa; firma que construiría la Presa El Zapotillo y el acueducto hacia León, Guanajuato. Dicha empresa se encuentra a un paso de la bancarrota y sus directivos están siendo investigados en España luego de haberse otorgado indemnizaciones millonarias antes de garantizar los intereses de acreedores e inversionistas bursátiles.

Pero el colmo de la irresponsabilidad, es que ante todas estas irregularidades denunciadas, y que han ocupado páginas y páginas en los diarios locales y nacionales, el actual gobierno estatal ha sido complaciente y omiso. Hasta hoy, no se ha iniciado investigación judicial alguna para deslindar responsabilidades y conocer el alcance del daño provocado al fondo de pensiones durante la administración de Emilio González. ¿Complicidad o simple ineptitud?

Cuán lejos quedó el plantón organizado y encabezado por Pelayo Ruelas en el que los trabajadores gritaban consignas en apoyo a la aprobación de la nueva Ley del IPEJAL; y resulta muy extraño que ahora los trabajadores no se manifiesten con el mismo vigor para exigir al gobierno estatal que investigue y sancione a los responsables del desfalco al IPEJAL. Tiempos y lugares surrealistas en dónde los trabajadores claman para ser estafados y callan cuando deben exigir justicia.

@VargasLopezRaul

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