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C5, un fracaso

Raúl Frías Lucio

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Sin duda el principal reto del ya gobernador de Jalisco Enrique Alfaro Ramírez es la seguridad. Su primera acción como mandatario -el pasado 6 de diciembre- fue dar la cara y anunciar la instalación de la mesa estatal de seguridad con los nuevos funcionarios de la Secretaría de Seguridad, la Fiscalía, los Presidentes Municipales, las Fuerzas Armadas y la Policía Federal.

La inseguridad la estamos padeciendo todos y su combate es la principal demanda social. Los homicidios violentos, los robos y asaltos se dan a todas horas del día. No hay lugar seguro, los delincuentes actúan impunemente, y hasta hoy no se percibe alguna actuación contundente de las nuevas policías municipales que entraron en funciones desde el pasado 1 de octubre. Lamentablemente todo sigue igual.

El diagnóstico lo tenían claro. Llegamos a este nivel de inseguridad e impunidad por el abandono que hubo por años de las autoridades estatales y federales, y por la falta de policías municipales preparadas y bien capacitadas o que fueron infiltradas por el crimen. El ambiente en Jalisco se ha venido descomponiendo en forma paulatina, y como ejemplo señalo que: tan solo en los últimos 5 años pasamos de 907 homicidios en el año 2014 a 1019 en el 2015; 1153 en el 2016; 1,369 en el 2017; y 1,596 hasta el 31 de octubre del 2018. Es decir, 5.3 homicidios diarios en Jalisco.

Muchas ciudades del mundo le han apostado a las herramientas tecnológicas para auxiliarse en la prevención de la delincuencia e impartición de justicia. Jalisco también lo hizo. Poder sancionar e identificar a los autores de crímenes a través de un sistema de video vigilancia. Sin embargo, la apuesta que hiciera la administración de Aristóteles Sandoval en la compra y funcionamiento de un C5 ha sido un rotundo fracaso.

El Escudo Urbano C5 se anunció su adjudicación en el 2016 y su conclusión estaba prevista para diciembre del 2017. En él se invirtieron casi mil millones de pesos para la instalación de 6 mil cámaras de video vigilancia y más de 3 mil botones de pánico, incluyendo la ampliación del Centro de Mando en el Palomar y que a la fecha NO OPERA, NO FUNCIONA. No se pueden hacer hoy los sorprendidos, cuando hubo muchas notas de prensa previas, incluso en este mismo espacio se advirtió desde hace meses de las inconsistencias y fallas del C5, desde su asignación, contratación, instalación y operación. Se impone una auditoria profunda, deslindar responsabilidades y presentar denuncias y castigar a responsables.

Si el tema de la seguridad no se resuelve a corto o mediano plazo en Jalisco, difícilmente se podrá tener éxitos en otros rubros como son la generación de empleo, nuevas inversiones, y muchos de los proyectos incluidos en la llamada Refundación.

FB: Raúl Frías Lucio
Tw: @raulfriaslucio

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