• Regístrate
Estás leyendo: La raza en su peor espectáculo
Comparte esta noticia

Contragolpe

La raza en su peor espectáculo

Raúl de la Cruz

Publicidad
Publicidad

No encuentro las palabras adecuadas para definir el comportamiento de los connacionales en Rusia durante la justa mundialista. No me extraña porque ese tipo de conductas han sido recurrentes desde el mundial de Estados Unidos en 1994. Con la diferencia de que hoy la exposición a través de la redes sociales es brutal. En Rusia 2018 cualquiera se dio cuenta del “desaparecido” que finalmente apareció muy orondo y de la mano de una guapa rusa. Como también del borracho que se amaneció en plena Plaza Roja de Moscú o del estúpido que se dejó caer desde un adorno y se dio tremendo golpazo en la cabeza y del intolerante que agredió a un discapacitado porque traía puesta una máscara del Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, lo que más me avergüenza son las muestras de trampa que se presumen. Lo digo por el idiota que metió bebidas alcohólicas en un presunto celular. Nuestros paisanos le partieron la madre a Freud con su teoría sobre las masas, sobre todo en el aspecto relacionado sobre el anonimato. Con respecto al grito de “Puto”, Gustavo Le Bon refiere que “cualesquiera que sean los individuos que la componen y por diversos o semejantes que puedan ser su género de vida, sus ocupaciones, su carácter o su inteligencia, el simple hecho de hallarse transformados en una multitud le dota de una especie de alma colectiva. Este alma les hace sentir, pensar y obrar de una manera por completo distinta de como sentiría, pensaría y obraría cada uno de ellos aisladamente”. La condición de multitud les permite expresarse de esa manera. No lo justifico pero tampoco me parece una expresión homofóbica porque la concepción del término en las gradas de un estadio no tiene esa connotación. El problema es la falta de gestión de parte de los directivos del futbol mexicano. No han sabido explicar a los “Fifos” de la FIFA la gran cantidad de significados que tiene esa palabra. Sin embargo, todo lo anterior tendría una magnitud menor si tuviéramos una cultura de la legalidad y no contamos con esa cultura porque los primeros que la trasgreden son las autoridades. Estamos inmersos en una cultura de la impunidad en todos los órdenes de la sociedad nacional. Nos vale madre el Reglamento de policía y buen gobierno, una ley “mínima” pero que todos la violamos al pasarnos los altos, al transitar por encima de los límites de velocidad, al conducir alcoholizados, etc. Bueno, hasta les dio por “hablar” en ruso durante una pelea donde un mexicano los exhortaba a calmarse a través de “tranquiloskys”.

delacruzraul@hotmail.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.