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Sábado , 20.10.2018 / 02:11 Hoy

Umbral

El Rock sesentero en Guadalajara

Ramón Macías Mora

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Se me refrescó la memoria a partir del reportaje publicado en estas mismas páginas, en donde habla, Chester.

Yo no estoy muy seguro de que haya sido la década de los años sesenta, cuando detonó esa fiebre emanada del gusto por lo norteamericano.

Tal vez, a finales de aquella década inolvidable, cuando se dejó sentir en la ciudad primero, la Beatlemanía, todo era melenas, melenas y represión, símbolo de rebeldía. Cursaba la secundaria, antes los grupos patrocinados por las televisoras y la radio comercial, difundían mensajes cursilones a través de sus canciones, y discurso color de rosa, Eran los tiempos de los rebeldes sin causa norteamericanos, Elvis Presley, Ricardito, Bill Haley, Chuk Berry, traducidos a lo mexicano, el chileno Enrique Guzmán y la sensibilerísima “Tienes que sonreír payasito”, Angélica María “fresota” Cesar Costa, Alberto Vázquez, Manolo Muñoz y grupos como los Rebeldes del Rok, los Tin Tops, amos de la Rokola, Cantando éxitos de allende las fronteras traducidos a letras permisibles en las familias tradicionalistas de nuestro país. “Tomás, uh, uh, uh. uh. uh, uh, uh uh uh. Tomás qué feo estás…” cantaba con su voz chillona Julisa.

Entonces se dio la revolución, la cita era en El Maira, de Juárez y Ocho de Julio, desfilaban por esa avenida emblemática del centro de la ciudad, greñudos excéntricos, vestidos con camisolas del ejército norteamericano, desechos de la guerra de Vietnam, un lujo.

Las tardeadas floridas y color pastel, se convirtieron en verdaderos hoyos hippies, en donde se iluminaba con “luz negra” y carteles con dibujos fluorescentes, el olor a mariguana permeaba el ambiente.

Los conciertos masivos se dieron en ese tiempo y los grupos que recuerdo eran: La Cochera en Servicio en donde tocaba Polo el bajista de la Filarmónica, Ernesto Cano y el baterista a quien por llamarse Asunción le apodaban “Chon Lenón”, hacían covers de Treeh Dog Night, espectaculares. 39.4 un grupo de rock metálico que hacia covers sobre todo del grupo Chicago, ahí tocaba el extraordinario guitarrista Guillermo Bricio “El güilo” por supuesto sinaloense. La Fachada de Piedra quien abrió el inolvidable concierto de Carlos Santana en el auditorio Benito Juárez, era un grupo de rock pesado de gran nivel. Había otros como Toncho Pilatos que hacían composiciones propias y se vestían de indígenas aztecas. Muy pesados y de gran calidad. Chester Blues Band por supuesto, quienes sorprendieron a los chavos de entonces con covers de Jetro Tull. Conocí a un joven al que nunca supe cómo se llamaba, pero era un extraordinario requintista zurdo a quien apodaban “Chelín” hacía blues y rock muy pesado muy bueno. Dolores Alvarado, “Lolo” tocaba en una banda llamada “Cheriff” en las tardeadas organizada por la empresa “Lucifer” en los altos del bar Panchos por la calle de Maestranza. Recuerdo a la banda de Tobón, quien cantaba y tocaba la guitarra, Donoban era el crooner,Hippie el requinto y Cochinón la “bataca” La Revolución de Emiliano Zapata, Los Spiders, fresotas ambos, La Banda de la calle Hidalgo. Y muchos más.

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