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Miércoles , 18.07.2018 / 11:33 Hoy

El Campa

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El de día de ayer apenas; tomaba café, en el ya indispensable lugar de Oscar Riverol, la charla se convirtió interminable, llena de anécdotas y recuerdos ¡ah! y chismes.

Mi pariente David Sánchez a quien en sus tiempos de gloria apodaban “El Campa” sacó del acervo de sus recuerdos un amplio y detallado repertorio.

Mi inolvidable abuela paterna Marcelina Gaytán fue hija de un español de nombre Pablo y de Isabel, hermana de la bis abuela de David. Ricarda. Había nacido en una ranchería del municipio de Tequila muy aledaño a Ostotipaquillo. Sayulimita.

Les contaré quien es “El Campa”.

Viejo si lo es, porque araña casi las ocho décadas, o más, quizá, aunque sólo biológicas, ya que conserva la vitalidad que da una vida plena, con triunfos y fracasos.

El padre del “Campa” fue un viejo sastre cortador, tradicional en la ciudad de Guadalajara, especialista en la confección de pantalones, posteriormente sacos los que llevaban la etiqueta ST [Sánchez Toscano].

David heredó el oficio y despachaba; en los bajos del edificio que hoy ocupa la Secretaría de Finanzas; en las calles de Corona y Pedro Moreno; ahí en donde se ubicaba el Nuevo Mundo.

El hermano de David, Javier, ingeniero connotado, fue propietario de Cámara Suárez, laboratorio a donde mi padre acudía a recibir asesoría para su actividad en el ramo de la joyería, principalmente en el aspecto de aleación de metales.

David fue novillero puntero, creo que el primer torero al que vi; fue a él.

Ayer recordábamos que una tarde de aquella década de los años sesenta, alternó con Manuel Martínez Irbargüengoitia [Manolo Martínez] y Luís Reyes [Un fenómeno] Que vio truncada su promisoria carrera debido a un ataque cardiaco.

Ya retirado, fue sastre personal de Manolo y por supuesto amigo personal de las figuras de antaño y de las actuales.

Me ha contado David, acerca del malogrado Enrique Barragán “Caganchito”, con eso; disipó mis dudas que iban más allá de la investigación y caían en el terreno de lo morboso.

Me dijo que “Caganchito” fue administrador de la legendaria mueblería Hernán ubicada en el portal, frente a catedral, por la parte de Hidalgo a donde solía llevarme mi madre cuando era niño, a pagar el riguroso abono mensual. Aún tengo presente el olor del barniz de aquellos brillosos muebles nuevos y de las rosquillas que vendían a la vuelta; por la parte de Pedro Loza. Inalcanzables golosinas.

“Caganchito” llevaba ese apodo, por lo moreno de su piel y el color verde de sus ojos, similar a la piel y ojos de Joaquín Rodríguez, el sevillano “Cagancho”.

“Caganchito” sufrió una aparatosa cogida, en la plaza del Progreso, la que lo dejó imposibilitado para la lidia en la plaza y en el lecho conyugal.

Enrique había aprovechado la ausencia de la dueña del negocio, la señora Concha de la Torre propiciando un desfalco lo que en su desesperación, lo llevó al igual que a su hermana, antes, al suicidio en una habitación de céntrico hotel de la avenida Juárez.

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