• Regístrate
Estás leyendo: La conquista de Oriente
Comparte esta noticia
Viernes , 14.12.2018 / 06:54 Hoy

Sonido local

La conquista de Oriente

Rafael Pérez Gay

Publicidad
Publicidad

La conquista inició con tres al frente: Vela, Lozano y Hernández. Carlos Vela aceptó al fin el llamado del destino: creativo, incisivo, fino, de pases trazados con teodolito, para quitarle el balón hay que darle leña, un jugador llevado por la mano del talento. Al Chucky Lozano lo había abandonado la inspiración la mañana en que México enfrentó a Corea, lo intentó sin suerte ante el arco enemigo y en al menos una ocasión la codicia en el área le nubló la vista y le negó el balón a un compañero libre frente a la portería de Kim. Cuando el sueño de la inspiración se aleja, queda la cárcel de la disciplina. Lozano tomó el balón en vertical y por el centro, partió en dos a la defensa coreana. El Chícharo Hernández lo acompañó a su izquierda y antes de entrar al área, Lozano le puso un pase de oro, Hernández recibió pronto y bien, recortó a un coreano como si trajera una brújula en la cintura y remató descompuesto, mitad zapato, mitad tobillo. Gran gol. México ganaba dos a cero. Minutos antes, Vela había convertido un penal con la serenidad de un sabio chino.

El equipo de Osorio pertenece al mejor linaje del futbol mexicano. Herrera, Layún y Guardado arman e inciden en el ataque y apoyan la defensa de la plaza: Gallardo, Moreno, Salcedo y Álvarez, a quien por cierto lo hipnotizaron dejándolo inmóvil en dos o tres lances orientales. Y Ochoa, sin palabras, un gran arquero.Por estas razones, cuando Osorio ordena cambios en la alineación tiemblo. Sus rotaciones desordenan al equipo, desconcentran a los jugadores, los desubica. Márquez, Giovani y Corona, grandes jugadores, pero en tropel desarman al equipo. Entonces perdieron el balón y al final Corea anotó un gol que nunca debió entrar. Así ocurrió la conquista de Oriente.

Estas son las buenas noticias. Las malas, o regulares: en un juego trepidante, el mejor de lo que va del torneo, Alemania venció a Suecia 2 a 1. En el último suspiro de ese juego cardiaco, Kroos anotó un gol de ensueño. Las matemáticas nos amenazan, la clasificación del grupo está en veremos: México llegó a 6 puntos, los alemanes han llegado a 3 y pretenden acribillar a Corea. Sin duda lo lograrán. Suecia se jugará el todo en el juego del miércoles. Si México quiere pasar a la siguiente ronda debe ganar o, cuando menos, empatar con Suecia. Estamos en zona de diferencia de goles y esas desgracias que nos persiguen desde el fin de los tiempos. Suecia es un hueso duro de roer, su juego nos hace daño: muy altos, buenos en los balones parados, veloces, fuertes y despiadados como vikingos. Estoy inquieto: lo mejor siempre se acompaña de una sombra.

rafael.perezgay@milenio.com

Twitter: @RPerezGay

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.