• Regístrate
Estás leyendo: Amargura y verdad
Comparte esta noticia
Sábado , 15.12.2018 / 22:52 Hoy

Sonido local

Amargura y verdad

Rafael Pérez Gay

Publicidad
Publicidad

La otra cara de la amargura: México pasó a la ronda de octavos de final del torneo después de hacer un juego perfecto contra Alemania, un partido bien resuelto contra Corea y una pésima actuación contra Suecia. Más de lo que hicieron Argentina o España contra rivales menos poderosos que los que ha enfrentado México. Ni qué decir de Alemania, eliminada en las primeras de cambio, verdadero escándalo de Rusia. El tren alemán descarriló. Arde Berlín.

La derrota desfigura la realidad. El equipo sueco, Polonio 210 para la selección nacional, ese químico letal con el que los rusos matan a los espías y los enemigos de Putin, se diseminó entre las filas mexicanas: jugadores fuertes y muy altos, buenos rematadores de cabeza, bruscos, poco finos pero duros como el hierro forjado, ordenados como un ejército que cumple órdenes terribles, pases largos que buscan la nariz del portero enemigo. Nos destruyeron los suecos, el azar y un árbitro miserable.

En la primera jugada, a los 13 segundos de juego, el corazón en la boca. Granqvist levantó largo el balón en busca de Toivonen; Gallardo, sobrado, hizo una entrada dura con el codo en alto. Tarjeta amarilla sobre el defensa mexicano. La verdad, yo le habría dado al árbitro argentino Néstor Pitana las mismas sustancias que ingirió Maradona durante el juego de Argentina contra Nigeria.

México jugó un primer tiempo aceptable, pero lo suyo era el partido rastrero, sin aire, todo abajo, y Ochoa despejaba por alto. Cada bola alta le pertenecía a Suecia. Una pésima noticia corría por el césped, las torres suecas habían anulado a Vela, nuestro hombre creativo, volante impredecible. Por si fuera poco, Layún, Herrera y Guardado perdían balones en el centro del campo, una señal de la desgracia.

Los tractores suecos no jugaron al contragolpe, como supuso Osorio, armaron estructura desde atrás y se pasearon ante la portería de Ochoa como Pedro el Grande por su casa. En el minuto 50 y en un rebote funesto, Augustinsson fusiló a Ochoa, uno a cero. En el 62, Pitana le marcó a Moreno un penal inexistente que convirtió en gol Granqvist, dos a cero. Y la debacle ocurrió en un saque de banda largo en el cual la desgracia miró de cerca a Edson Álvarez y lo fulminó, autogol y 3 a 0. Todo había terminado en el Ekaterimburgo Arena.

Mientras tanto, a la misma hora, Corea lograba la hazaña de vencer y eliminar a Alemania 2 a 0 y le daba el pase a México a la siguiente ronda. La épica coreana, pero siempre acompañada de los 6 puntos que México acumuló en sus dos primeros partidos. El paso perfecto no existe. La amargura impide acercarse a la verdad.

Más tarde, Brasil despachó a Serbia 2 a 0 y perdió a uno de sus hombres fuertes, Marcelo salió lesionado. Ellos son los próximos rivales del equipo nacional. Les digo, prefiero a Brasil que a Suiza o a Serbia. Ese futbol, ya dije, es Polonio 210 para los verdes. No comprometo vaticinios.

rafael.perezgay@milenio.com • Twitter: @RPerezGay

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.