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Miércoles , 19.09.2018 / 04:32 Hoy

Prácticas Indecibles

Una calle, la memoria

Rafael Pérez Gay

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Se dice que toda la memoria podría concentrarse en una sola calle de recuerdos. Esa calle de mi vida no se encuentra en la colonia Condesa, sino en una del Centro: Independencia, la tercera, entre López y Dolores. La historia es larga, pero la voy a resumir en tres patadas.

En esa calle estuvo el edificio del periódico El Partido Liberal, que dirigió Apolinar Castillo. Ese diario publicaba los fines de semana la Revista Azul, el primer suplemento cultural de la cultura mexicana moderna.

Una noche del año de 1894, en la redacción de El Partido Liberal, Apolinar Castillo les sugirió a los escritores Gutiérrez Nájera y Díaz Dufoo fundar una revista literaria. Primero aparecería como suplemento literario repartiéndola a los suscriptores los domingos, en vez de publicar el periódico ese día.

Don Artemio de Valle Arizpe cuenta: “no sé verdaderamente por qué al callejón de Dolores le decían callejón cuando era bien ancho, tanto como la misma calle de Coliseo (16 de Septiembre) que le seguía y demás vías que la continuaban hasta dar en la Plaza (el Zócalo). Ese callejón estaba cerrado por el lado poniente, su término era la actual calle de Gante; pero al derribar la parte trasera del convento de San Francisco quedó abierta hasta San Juan de Letrán y a esa calle nueva que resultó de la demolición se le llamó de Independencia. “Muchos creen”, escribió Valle Arizpe, “que ese nombre de la Independencia fue dado para conmemorar la separación de nuestro país de España. No viene de eso su nombre. Es el título que llevaba un batallón famoso. Uno de los patios del convento de San Francisco estaba convertido en el cuartel del Cuerpo de Nacionales que se llamaba Independencia y tenía salida por Santa Brígida, hoy primera de San Juan de Letrán”.

Muchos años después y no frente al pelotón de fusilamiento, mi padre me llevó a conocer lo que había sido el Convento de San Francisco y la calle de Gante, donde puso una tienda de ropa fina e importada: Bristol. Un gran negocio en su momento de esplendor, cuando él, maduro e ilusionado, fue feliz y se sintió más pleno.

Cuando era muy viejo —él, no yo— tomábamos la calle de Independencia para llegar a Artículo 123 y comprar whisky en La Europea. Esa calle se llamó años atrás de los Rebeldes y en una casa construida en esa avenida vivió y murió Artemio de Valle Arizpe.

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