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Prácticas Indecibles

Porque lo digo yo

Rafael Pérez Gay

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El artículo de Gabriel Zaid publicado en el diario Reforma, “AMLO poeta”, me pareció un gran retrato no solo lingüístico, sino moral de López Obrador. El domingo temprano mandé un retuit de esa pieza. En lo que canta el gallo empezaron las respuestas, cientos de ellas, inconformándose con mi opinión y el artículo de Zaid: dije que era “un retrato insuperable” del muy probable próximo Presidente de la República. Lo sostengo. No ignoro que una parte de la fronda tuitera es un pudridero, de ese manglar fétido emergieron burbujas putrefactas. No me espanta ni me inhibe, nomás faltaba. Pero agrego: retrata a una parte de la grey lopezobradorista que él mismo azuza, cuchilea, esto sí me preocupa, mucho.

Mientras López Obrador, no sé por qué le llaman Andrés Manuel como si fuera un conocido cercano, casi un amigo, digo que mientras el candidato decía insultos como los que Zaid ha documentado, la cosa va y viene, no deja de ser grave, pero son los dichos de un aspirante. Pregunto: ¿qué ocurrirá cuando las responsabilidades de López Obrador sean las del Presidente de la República? ¿Seguirá insultando a sus críticos?

Él lo sabe: sus respuestas incitan a los seguidores salvajes. ¿Abrirá la puerta de toriles? No lo sé, pero convendría pedirle al todavía candidato que explicara qué entiende por crítica, libertad de expresión, pluralidad. Quizá no le importa porque ha dicho en una lectura mentirosa y simplista del Nigromante que “se hinca donde se hinca el pueblo”. Por cierto, Ignacio Ramírez se enfrentó a Santa Anna, a Juárez y a Porfirio Díaz. Alguien le sopló mal.

No voy a remilgarme y a decir que me insultaron en el Twitter, pero llamo la atención una vez más, como lo han hecho otros colegas, sobre el nivel de agresividad; de verdad, no es una enchilada. Se nota cuando son brigadas y grupos de choque y se nota también cuando son simple y llanamente seguidores indignados. Los grupos se parecen.

Un Presidente enojado, molesto por la crítica, dispuesto a contestar airadamente a un escritor, a un periodista, mala cosa. Un Presidente al cual el electorado le dará un poder descomunal responde, él no se queda callado porque entre sus cualidades está la de ser muy macho. Malo, muy malo. ¿Cambiará López Obrador si gana? No lo creo. Pago por ver.

rafael.perezgay@milenio.com
Twitter: @RPerezGay

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