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Domingo , 21.10.2018 / 00:00 Hoy

Prácticas Indecibles

Erratas asesinas

Rafael Pérez Gay

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Sé que corren tiempos difíciles para la República, días oscuros. Por lo que a mí toca, informo que me persiguen las erratas asesinas. Me refiero a las modernas pifias que cambian el sentido original y se quedan a vivir en las pantallas de los teléfonos inteligentes cuyo IQ, por cierto, no llega a 40. Para quienes no sepan, 40 es muy poco en esa medición, no alcanza esa cifra un cómico de la televisión. Escribir se ha vuelto una difícil emergencia. No me refiero a las novelas, o los cuentos, o las crónicas de la aciaga vida mexicana, me refiero simplemente a los pequeños teclados touch equipados con diccionarios abusivos e imprudentes.

Estaba yo escribiendo un mensaje para informar que enviaría unas revistas: “en la noche te las mando”, y el maldito smartphone decidió escribir: “En la noche te las mamo”. Lo juro. Y así lo mandé, quitado de la pena. No obtuve respuesta. Me devano los sesos: ¿por qué el aparato relaciona mandar con mamar? Misterio eleusino. Ese mismo día envié un correo y escribí sin lugar a dudas: “las repito”, y el enanito jibarizado que teclea dentro del teléfono decidió transmitir “las reputo”. ¿Por qué quiere reputar en lugar de repetir? Confieso que este dislate me gustó, a muchos escritores les pasa que en lugar de repetir, reputan, pero no nos desviemos.

Donde esté, Steve Jobs se revuelca de la risa y su alma vuela como un pájaro feliz en libertad. Se burla de los mortales. En un mensaje utilicé el verbo “checar”. Fui castigado, y con razón: en lugar de decir “hay que checar” transmití “hay que chocar” y quedé como un estúpido suicida. Es verdad que algunos disparates de los diccionarios de los teléfonos y los iPads mejoran las noticias. Esto lo supe el día en que di a conocer “páginas faltantes” y el ser diminuto de allá adentro aprovechó el viaje para deslizar “páginas flagrantes”.

No me digan, por piedad, que los dispositivos (así les dicen) tiene un botón al que se llega pulsando “Ajustes” que desactiva y cosas así porque es mentira, una vil mentira. La tecnología vuelve mentirosas a las personas. Me doy de topes. Soy neurótico, lo admito. No me resigno a mandar un mensaje que diga “he declarado” y que mi poderoso celular emita “he delirado”. No sé qué hacer. ¿Hay un psicoanalista entre ustedes, o un técnico en computación?, al final son la misma cosa.

rafael.perezgay@milenio.com

Twitter: @RPerezGay

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