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Domingo , 21.10.2018 / 02:14 Hoy

Prácticas Indecibles

El sueño

Rafael Pérez Gay

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Somos maestros en paradojas, amamos las aserciones extrañas. Pongo un ejemplo: el 19 de septiembre de 1985, la vida privada y la cosa pública de la Ciudad de México cambiaron para siempre. Durante horas interminables, entre el humo y los escombros, la muerte y la desgracia, una multitud de voluntarios sustituyó a las fuerzas de rescate del gobierno de Miguel de la Madrid.

Como una sombra rebelde, las escenas de solidaridad se repitieron una tras otra en las zonas más afectadas por los sismos: en el Centro histórico, en Tlatelolco, en las colonias Roma, Guerrero, Doctores, en San Antonio Abad. Era jueves, las calles arrasadas por el terremoto estaban a oscuras, las líneas telefónicas suspendidas, olía a gas, los muertos se amontonaban en el parque Delta de béisbol y los habitantes del DF abandonaban al PRI.

Parece existir todavía un acuerdo unánime ante las virtudes de esa organización espontánea de la gente, fundación mítica
de la autogestión política. Desde entonces una figura nos taladró los sesos: la sociedad civil. Todo lo que de ella viniera era bueno y noble, como tocada por la belleza inmaculada. Aún recuerdo a Monsiváis emocionado hasta el paroxismo: las multitudes organizadas habían tomado el poder, así fuera por unas cuantas horas, entre los derribos del terremoto.

Los sueños realizados siempre traen consigo el embrión de una pesadilla. Menos común, en cambio, es la aceptación de ese momento legendario como el principio de todos sus contrarios: la invasión, el despojo, la manipulación, el oportunismo, la trapacería cínica, el robo descarado.

Me explico. El momento civil del año de 1985 se diluyó al contacto con una red de organizaciones sociales dedicadas al coyotaje. Incapaces de construir acuerdos con la fina materia de la solidaridad, la dirigencia priista de la ciudad se convirtió en un surtidor de gestorías y control político a través de la Federación de Organizaciones Populares. La Coordinadora Única de Damnificados congregó a 40 organizaciones surgidas después de los terremotos del 85.

Oigan esto: en septiembre de 1985 surgió la Unión de Vecinos de la Colonia Centro, más tarde se llamó Unión Popular Nueva Tenochtitlán. Sí, sus líderes fueron René Bejarano y Dolores Padierna. Otro caso notable: el Frente Popular Francisco Villa, surgido en 1988. Así se enquistó la componenda priista en el primer gobierno de izquierda de la ciudad. Insisto: somos maestros en paradojas.

rafael.perezgay@milenio.com

Twitter: @RPerezGay

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