• Regístrate
Estás leyendo: El pasado se acerca
Comparte esta noticia
Domingo , 24.06.2018 / 11:36 Hoy

Prácticas Indecibles

El pasado se acerca

Rafael Pérez Gay

Publicidad
Publicidad

Lo digo así: tengo serias dudas de haber vivido en ese tiempo, pero no puede ser de otro modo, de allá vengo. El 13 de octubre de 1968, la primera plana de El Heraldo: “Éxito de México ante el Mundo”. En los 10 mil metros planos, Juanito Martínez intentó alcanzar al tunecino Mohamed Gamoudi, pero el mexicano desfallecía y logró solo el cuarto lugar. Parece ser que hemos sido diseñados para el cuarto sitio.

La Plaza de las Tres Culturas, el movimiento estudiantil y la Olimpiadas. Encontré en el periódico El Heraldo de México fotografías de El Tibio Muñoz nadando hacia la gloria para obtener la medalla de oro. Vi imágenes de la Ruta de la Amistad, esculturas aburridas dispuestas a lo largo del Periférico. El sargento Pedraza al atravesar la meta, una contrariada medalla de plata en caminata, él quería la de oro que le ganó un marchista ruso. La fotografía de Queta Basilio corriendo con la antorcha por avenida de los Insurgentes devela calles desconocidas, una ciudad perdida que cerraba la década de los 60. Se llamaba prensa vendida.

En el cine Chapultepec, que desapareció para ceder su lugar a la Torre Mayor, se exhibía Crimen en el coche cama, con Jean Louis Trintignant y Pierre Mondy. En otro buque fantasma, el cine Diana, programaron Valle de las muñecas, con Patty Duke y Sharon Tate. La avenida Reforma conservaba aún algunas de las casas en las que habitaron porfirianos eminentes 50 años atrás, chalets suizos, pequeños castillos estilo francés.

La escena muestra el camellón de avenida Tamaulipas, en la colonia Condesa. Mamo Golde corre a mitad de la calle. Detrás del mítico corredor se alza el edificio Plaza, abandonado durante muchos años. El edificio creció en el ángulo de las calles de Tamaulipas y Nuevo León. Golde trae el número 24 en la playera. Dos o tres jueces de sombrero lo miran de un lado del arroyo y del otro los admiradores le aplauden. Conozco de memoria las palmeras del camellón.

Ya he dicho que los periódicos viejos son máquinas del tiempo. Lo mismo ocurre con las fotos antiguas. ¿Qué destino persiguió como una sombra a esas personas que aplauden hace 50 años al maratonista Golde?

En un momento descubro que a esa altura del camellón de Tamaulipas está la calle de Cadereyta, donde mi familia vivió años y desde luego yo con ella. Veo más y encuentro no sin estupor que un niño le aplaude a Golde. Soy yo a los 11 años de edad. Me miro incrédulo.

Sé de memoria lo que ese niño ha vivido día tras día hasta llegar al presente, en el caso de que éste sea el presente. En cambio él ignora las cosas que vendrán, su mundo está hecho de una avenida, un parque, un corredor de maratón.

No sé que es lo que vine a decirme desde el pasado.

rafael.perezgay@milenio.com

Twitter: @RPerezGay

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.