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El Metro, cincuenta años

Rafael Pérez Gay

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Tengo edad para recordarlo. 5 de septiembre de 1969. Primera plana de El Heraldo de México: “El Metro en servicio. Fue entregado por el Presidente al pueblo de México. La obra más extraordinaria de cuantas se hayan emprendido en este gobierno”. Al menos un año atrás, Corona del Rosal dio la orden para que el primer taladro neumático perforara el asfalto en la calle de Bucareli y empezaran las obras del Metro. Había terminado la era de Ernesto P. Uruchurtu, el Regente de Hierro.

La especulación inmobiliaria trazó el destino de la ciudad: hacia el norte los terrenos eran más baratos, en ese límite fincó su fuerza de producción un parque de fábricas y nacieron las colonias Vallejo, Industrial, Lindavista. Hacia el sur aparecieron las nuevas zonas residenciales en aquellos lugares que desde el siglo XIX fueron centros para el descanso veraniego. Como una promesa de prosperidad se poblaron las colonias Coyoacán, Nápoles, San Ángel.

Tengo frente a mí la fotografía de Gustavo Díaz Ordaz, Alfonso Corona del Rosal, Bernardo Quintana y Agustín Yáñez en el interior de uno de los flamantes vagones color naranja del primer transporte subterráneo de México. El Presidente, el regente de la Ciudad, el ingeniero de la construcción y el escritor no parecen ir a ninguna parte. Su único destino es la lente de las cámaras de los fotógrafos que capturan sus sonrisas. Me asombra la sumisión de estas páginas de la prensa a las que caracterizaba el elogio ciego a cambio de los favores presidenciales.

Tres días antes de la inauguración del Sistema de Transporte Colectivo, Díaz Ordaz rindió el quinto informe de su gobierno. Primera plana: “Unamos voluntades”. Páginas y páginas de inserciones pagadas felicitando al Presidente, apoyando su mandato firme. Una vergüenza.

En esos días, en el Teatro Blanquita bailaba Tongolele y Kipy Casados compartía créditos con Beto el Boticario. En el teatro Cuauhtémoc, el profesor Alba asombraba al mundo con grandes actos de hipnotismo. En la radio se oía la voz de Johnny Dínamo y los Rockin Devils. Los vestidos Catalina se habían adueñado del mercado, el político Carlos Madrazo y el tenista Rafael Osuna habían muerto en un accidente aéreo.

En el Centro, una ciudad ancestral mandaba mensajes al futuro. Durante las excavaciones para la construcción del Metro fueron encontradas 70 toneladas de piezas arqueológicas. La voz de Tenochtitlan le recordaba al porvenir que también ella, un día, tuvo un auge extraordinario.

rafael.perezgay@milenio.com

Twitter: @RPerezGay




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