• Regístrate
Estás leyendo: El corazón del silencio
Comparte esta noticia
Miércoles , 20.06.2018 / 08:21 Hoy

Prácticas Indecibles

El corazón del silencio

Rafael Pérez Gay

Publicidad
Publicidad

No he leído las novelas policiacas de Henning Mankell que han vendido 40 millones de ejemplares alrededor del mundo. Lectores de monta me dicen que se trata de un escritor de fuste y fusta. Sus historias han dado lugar a dos series televisivas, una americana, la otra sueca, en las cuales el protagonista es el famoso detective Wallander.

Mankell murió hace unos días vencido por un cáncer al cabo de una batalla de un año y pocos meses. Leo su último libro: Arenas movedizas (Tusquets, 2015), la historia de ese tiempo, el documento vivo y perturbador de un escritor que cuenta lo inenarrable: la enfermedad incurable y sus pasos hacia la muerte.

En enero de 2014, un hallazgo inesperado reveló que a los 66 años Mankell desarrolló un grave cáncer. Y puso manos a su última obra: “Me di cuenta que la memoria me ayudaría a comprender, a crear un punto de partida para encontrar el modo de enfrentarme a la catástrofe que me había sobrevenido”.

Mankell ha dejado una novela de la enfermedad y el sufrimiento como yo no había leído otra. Se acerca como pocas tramas al momento mismo de la muerte, un informe perturbador y no por ello menos hermoso y liberador. Al mismo tiempo y sobre todo se trata de un libro sobre la vida. Oigan esto: “El aspecto que uno tiene ante el espejo cambiará a lo largo de la vida, pero detrás se esconde siempre quien tú eres. La identidad se va formando cuando nos atrevemos a adoptar una postura determinada ante cuestiones complejas. Eso lo sabe todo aquel que no ha olvidado su infancia por completo”.

Mankell se ha acercado a la sombra originaria, “sufrir un cáncer es una catástrofe en la vida. Sólo después de transcurrido el tiempo sabremos si hemos sido capaces de enfrentarnos a él, de ofrecer resistencia”.

El escritor sueco opuso resistencia, pero fue vencido, combatió un año y meses, pero el tumor en el pulmón había diseminado metástasis en varios lugares del cuerpo. Escribió Arenas movedizas a contra reloj. Toda literatura aspira a derrotar al tiempo y Mankell lo logró en estas páginas estremecedoras: “Nadie quiere morir, ni joven ni viejo. Morir siempre es difícil. Y además, solitario”. Mankell ha realizado un viaje irrepetible “al corazón del silencio absoluto y la oscuridad”. De paso ha demostrado que todas las verdades son provisionales.

rafael.perezgay@milenio.com

Twitter: @RPerezGay

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.