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Martes , 25.09.2018 / 01:22 Hoy

Hormigas

El nuevo nombre del Museo de Arte Moderno

Porfirio Hernández

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El sábado 28 de enero de 2017, en el Centro Cultural Mexiquense, hubo un acontecimiento cultural: el Museo de Arte Moderno del Estado de México, ubicado ahí, suma ahora a su nominación oficial el nombre de Carlos Olvera.

Ese hecho es un reconocimiento de la sociedad a quien fuera uno de sus artistas más elogiados. Nacido en Nuevo Casas Grandes, Chihuahua, en 1940, Carlos Olvera llegó al Estado de México a la edad de 10 años; siendo muy joven, escribió 22 obras de teatro, la mayoría de las cuales puso en escena antes de los 27 años de edad, con el apoyo de sus amigos, con quienes fundó compañías en la universidad y en el gobierno estatal, además del grupo cultural Tunastral y la primera casa de cultura de la entidad. Como especialista en la cultura visual, formado en Francia y Estados Unidos, Olvera realizó con éxito innumerables proyectos de cine y televisión.

Su obra escrita abarca las más diversas expresiones: la columna periodística, la narrativa breve, la dramaturgia, el cuento, la novela, el relato histórico, la poesía y el ensayo; al mismo tiempo, fue maestro de nuevas generaciones de dramaturgos y directores de escena, así como de pintores jóvenes y promotores culturales en ciernes.

Así descrita, la trayectoria pública de Carlos Olvera es fructífera y diversa; sin embargo, la cualidad mayor de su arte fue hacernos ver la realidad desde su punto de vista, gracias al sentido común y, sobre todo, a la integralidad y oportunidad de su mirada sobre los temas de alta sensibilidad social. Al leerlo, descubríamos no sólo que Carlos Olvera tenía razón, sino que era necesario que alguien nos lo dijera en sus palabras. En un sentido amplio del término, Carlos Olvera fue uno de los intelectuales más sólidos que ha dado el Estado de México.

De ahí que el reconocimiento del sábado 28 de enero, a cuatro años de su partida física, sea, en realidad, la aceptación de un clamor colectivo, encabezado por Patricia Maawad, quien fuera compañera de Carlos Olvera los últimos cuarenta años de la vida del maestro. La tenacidad de Patricia fue el motor necesario para llamar la atención del gobernador Eruviel Ávila y de sus colaboradores sobre la aportación de Carlos Olvera a la cultura mexiquense. Honrar honra, hacer justicia ennoblece.

"La alegría vendrá siempre después de la pena", escribió Guillaume Apollinaire: ahora lo comprendemos mejor. A cuatro años de la triste partida del maestro, hoy nos alegramos de reivindicar su legado con dos palabras inscritas en el muro de acceso al museo que él dirigió durante 12 años: Carlos Olvera.

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