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Hormigas

El corazón es un resorte

Porfirio Hernández

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Tengo en mis manos el más reciente libro del escritor mexicano Pablo Boullosa (1963) titulado "El corazón es un resorte" (Taurus, 2017), cuyo subtítulo me atrajo desde el primer momento: "Metáforas y otras herramientas para mejorar nuestra educación"; se trata de un libro breve no sólo por su número de páginas, sino por la precisión de sus planteamientos, que trascurren entre la historia, la literatura y el lenguaje como ejemplos de lo que somos capaces de aprender a partir del uso de herramientas verbales.

Con un estilo sencillo y cercano a cualquier lector, pues utiliza ejemplos de todos los días, Pablo Boullosa nos conduce a razonar en torno de la importancia de las habilidades básicas del lenguaje para asentar el conocimiento que ya tenemos y para adquirir nuevo que nos sea pertinente para ser mejores seres humanos.

El autor parte del supuesto de que para ser mejores tenemos que aprender más cosas, pero no sólo eso, tenemos que aprender a expresarlas mejor, ya sea para transmitirlas o para usarlas en beneficio propio; no se trata, desde luego, de una apuesta por cultivar la egolatría del lector, sino de emplear el potencial de que somos capaces en la lengua que hablamos para aprender mejor.

Boullosa considera que el dominio de todas las herramientas que nos ofrece el lenguaje permite el autonocimiento y el crecimiento interior; expone con ejemplos del campo científico cómo somos capaces de aprender, de expresar y de convencer con apoyo del puro lenguaje, gracias a lo cual hemos cimentado civilizaciones enteras.

El ejemplo de más amplio dominio público es la invención del alfabeto, que vino a revolucionar el pensamiento humano hasta entonces expresado oralmente, al dotara las personas de la herramienta básica para razonar un sinnúmero de combinaciones, y con ello, escalar en el conocimiento gracias a un segundo invento: la imprenta, ambos, vinculados intrínsecamente para satisfacer la necesidad creciente de transmitir el conocimiento y fijar el ya aprendido, con el consabido riesgo de dejar de preocuparse por recordar, en detrimento de la capacidad mnemotécnica tan cara a nuestros ancestros.

¿Hemos recuperado nuestra capacidad para aprender de memoria? En general, no. Ese hecho no consciente en la cultura de las pantallas planas, nos ha llevado a otros riesgos en la era de la internet, que bien nos ayuda comprender Pablo Boullosa con este pequeño libro de gran valía, porque apela a la imaginación de lo futuro de la mano con la lengua que hablamos. Y eso es ya un esfuerzo notable que vale la pena conocer, sobre todo si eres profesor.

facebook.com/porfiriohernandez1969

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